El Castillete

Hay alternativa (si se quiere)

19.09.2016 | 04:00
Hay alternativa (si se quiere)
Hay alternativa (si se quiere)

Tras el anunciado fracaso de la investidura de Rajoy, fue Iceta, el dirigente socialista catalán, quien pronunció las palabras más certeras: «De algún modo, los 180 diputados que le han dicho no a Rajoy deberían tener a alguien a quien decirle sí». Efectivamente, el desbloqueo de la complicada situación actual sólo pasa por algún tipo de acuerdo, en algunos casos de baja intensidad, entre todos aquellos y aquellas que rechazaron un Gobierno del PP apoyado en Ciudadanos, a saber: PSOE, Unidos Podemos y nacionalistas. Lamentablemente, los hechos políticos no parecen conducir en esa inexorable dirección si es que queremos evitar unas terceras elecciones.

Consciente Sánchez de que todo el mundo le señala como principal protagonista en la búsqueda de una solución al insoportable impasse en que vivimos, ha propuesto un acuerdo a tres bandas PSOE-Ciudadanos-Unidos Podemos, descargando en estos dos partidos la responsabilidad de que dicho acuerdo se produzca una vez rompan su veto mutuo. Por consiguiente, Pedro Sánchez estaría trasladando a Iglesias y Rivera la culpa, por la intransigencia de ambos, de que no cristalice una alternativa al estancamiento en que estamos sumidos.

El problema de Pedro Sánchez es que, a estas alturas de la película, lo de Ciudadanos como 'fuerza del cambio' sencillamente no cuela. Todo el mundo ha visto en vivo y en directo cómo el partido de Rivera ha devenido, finalmente, en mero apéndice del PP. Sus exigencias de regeneración democrática se han diluido como un azucarillo cuando en su pacto con Rajoy ha rebajado los estándares anticorrupción hasta hacerlos irreconocibles, profundizando, además, en su propuesta de devaluación salarial y recentralización territorial. Ha quedado de manifiesto que el cambio en este país va a tener enfrente a Ciudadanos.

Existe una versión light de este acuerdo a tres bandas en virtud del cual Sánchez sería investido con los votos de sus dos socios, los cuales pasarían inmediatamente a la oposición, quedando soportado el Gobierno socialista única y exclusivamente en sus 85 diputados. Esta propuesta, indudablemente bienintencionada y que parte de sectores progresistas, no deja de ser una vana ilusión. Primero, porque dudo mucho que el PSOE quiera gobernar con tan magros apoyos y con tal nivel de inestabilidad. Segundo, porque Unidos Podemos exigiría para ese acuerdo de investidura un mínimo programático que, por muy limitado que fuese, se encontraría con la oposición de Ciudadanos (ya adscrito sin complejos a la derecha más dura), partido al que por otra parte no le haría ninguna gracia coincidir en su voto de investidura con la gente de Iglesias y Garzón.

Todo lo expuesto nos conduce a recuperar el argumento de Iceta: para evitar nuevas elecciones, al menos 171 diputados deberían decir sí a una investidura de Pedro Sánchez, absteniéndose nueve. El marco de ese acuerdo no puede ser otro que el de un gobierno PSOE-Unidos Podemos que recabe el sí de ERC y PNV, así como la abstención de CiU y Coalición Canaria. No hay otra salida. Pero para ella Pedro Sánchez y su gente han de tener la valentía de postularse como alternativa al PP, y no sólo como alternancia.

El PSOE debe apostar por una política económica y social que supere la austeridad y la devaluación salarial, y que provea de muchos mayores recursos fiscales a las arcas públicas para emprender un nuevo modelo productivo. Y en lo territorial, reconocer que este país es una nación de naciones, las cuales deben ser consideradas como sujetos políticos con los que restablecer unas relaciones rotas por la política de recentralización y jacobina del PP y el seguidismo respecto de ella que ha hecho hasta ahora el PSOE. Todo esto conlleva ser alternativa. Decirle no a Rajoy no es suficiente si no se enmienda a la totalidad toda su política económica, social, fiscal y territorial. Y no tengo claro que este PSOE esté por la labor. Por eso nos conduce a nuevas elecciones, salvo que Susana Díaz y Fernández Vara le muevan la silla a Sánchez y el PSOE acabe aceptando a Rajoy.

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