Amor a presión

Siestas con dinosaurios

06.09.2016 | 04:00
José Daniel Espejo

Finales de agosto, principios de septiembre. Murcia. Después de comer. Pacharán. Ventilador. Sofá. Tele. Mando a distancia. Documental de naturaleza. Zapping. La Vuelta. Zapping. Debate de investiZzz?

Una siesta en esas condiciones tiene mucho peligro. Uno puede soñar que atraviesa en bici la sabana africana, o que la presidenta Pastor le quita la palabra cuando está ya coronando en solitario los Lagos de Covadonga, o que Rafael Hernando inicia un intenso ritual de apareamiento desde el estrado que culmina con una lucha a muerte entre los machos alfa de la manada. Mal. Sobre todo puede darle a uno por soñar que la realidad se divide, que de repente tenemos países paralelos, impermeables, y que las cosas que importan en uno son invisibles en el otro. Países que se separan cada vez más, países con idiomas diferentes. Países que han roto relaciones diplomáticas. Países, en fin, que se niegan el visado. Como si en esos planos aéreos que tanto les gustan a los realizadores de la Vuelta, cuando vemos desde el helicóptero al pelotón dividirse para tomar una rotonda, la carretera se bifurcase: el equipo azul y el equipo naranja por un lado, los otros por el otro.

En uno de esos países todo va como la seda, la etapa Rajoy ha sido un milagro que nos ha dejado con ganas de más y solo falta formar Gobierno cuanto antes para poder aplicar unos ajustes chiripitifláuticos que nos dictan (para nuestro bien) desde Bruselas. El cambio climático es un invento de los comunistas. El paro sube, sí, pero eso es porque, como ha dicho el secretario de estado de Empleo, Juan Pablo Riesgo, «la mejora de la confianza en la economía ha animado a los demandantes de trabajo a inscribirse en las oficinas de Empleo» (sic). La corrupción no es incompatible con la recuperación, no tiene nada de malo apencar con Rita Barberá o con 'púnicos' como Barreiro o Pedro Antonio Sánchez, Soria es el mejor representante que puede tener España ante el Banco Mundial y el Mar Menor solo está un poco verde y es por culpa de las críticas de la oposición.

En el otro país vivimos todos los demás. No hará falta decir cuál me parece el real y cuál el guión de Star Trek a estas alturas. Lo que sí se hace cada vez más evidente es que se están separando, que las posturas camaleónicas y las tierras de nadie, tan rentables políticamente en otros contextos, se están desgarrando por el centro.

¿Y al de la siesta, qué le pasó?

Cuando despertó, el debate de investidura todavía estaba allí.

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