Punto de vista
El mar menor se muere (y II) 

Vuelven las medusas

25.08.2016 | 04:00
Ángel Lozano Heras

Las asociaciones de vecinos del Mar Menor se quejan, y con mucha razón, de que las medidas del Gobierno regional de Pedro Antonio Sánchez para subsanar el deterioro de la laguna salada, no son ni suficientes ni eficaces. Y además, esta actuación llega algo tarde. Hay mucho ´postureo´ en las últimas intervenciones de las diversas consejerías. El PP lleva dirigiendo el Gobierno de Murcia y la Asamblea Regional muchos años, y eran conocedores de este problema desde hace más de 20 años ¿Qué hicieron?

Nuestras familias nos bañábamos tranquilamente, como otras muchas, en las aguas marmenorenses; el baño de adultos, niños y mayores era agradable y placentero. Poco a poco tuvimos que irnos a zambullir al Mediterráneo y la laguna quedó para la estética y los deportes náuticos. Contemplar el amanecer o el atardecer es muy reconfortante, pero pescar, darse un baño y bucear, nada de nada. Mi suegro llevaba años que no iba al Menor, cuando era un forofo del buceo en sus aguas.

La frase que más he oído este verano –y el anterior– ha sido: «Vecino, cuando vayáis a bañaros al Mediterráneo nos llamáis y vamos juntos; aquí es imposible bañarse, y peligroso para la salud». Y unos veraneantes holandeses de nuestra urbanización, chapurreando el español: «Nos avisáis también a nosotros, que en esta playa el agua del mar huele y sabe mal». Yo les picaba: «Pero ¿no afirma la consejera Martínez-Cachá que estas playas tienen Bandera Azul de la UE? Y no les pongo la respuesta de mis vecinos por respeto a ustedes, pero todos acababan acordándose de la familia de la consejera y de las de los políticos del Ejecutivo de Pedro Antonio Sánchez.

En el Mar Menor se ha roto el ecosistema autóctono y poco se ha hecho para subsanarlo. Entre las causas destacamos la eutrofización (acumulación de residuos orgánicos) producida por el vertido de aguas y residuos urbanos y agrícolas, la filtración procedente del subsuelo rica en nitratos, el aumento de la acuicultura, la acción de las líneas marítimas en el entorno, el cambio climático y otros orígenes naturales.
Es un clamor popular que la mayor laguna salada de Europa se está muriendo; agoniza irremediablemente. Las aguas cálidas y cristalinas del Mar Menor, y sus atractivas y paradisíacas playas, se han convertido en zonas casi despobladas, pues las aguas tienen color ´marrón caca´, y mar adentro, un tono verdoso oscuro que enturbia la vista y atufa el olfato, como en las playas de Cala del Pino, Playa Honda, las de La Manga, Playa Paraíso...

Para acallar estas quejas de los ciudadanos, desde el Gobierno de Pedro Antonio lanzan una campaña publicitaria sobre su plan de rescate del Mar Menor, y aseguran que ya no hay vertidos y que la visibilidad del mar ha aumentado un metro y medio ¡Dios mío, para años tenemos con ese plan tan desastroso! Todavía hay toneladas de residuos urbanos y agrícolas, por lluvias y regadíos, que llegan a las playas y a la laguna.

Y para rematar la faena de disparates políticos, desde el Ejecutivo regional dicen que gracias a esa nueva visibilidad del agua vuelven las medusas. Sí; las medusas y las urticarias. Pero en las noches de luna llena de agosto hemos visto nítidamente en las orillas de nuestras playas cómo llegaba el agua con espuma blanca, con un olor muy desagradable. Y claro, de medusas nada.

La Plataforma en defensa de la laguna y la Federación de Vecinos del Mar Menor exigen al Gobierno de la Región que frene con más decisión y urgencia el vertido tóxico de aguas residuales y de riego sobre la laguna. Que se limpien con más intensidad sus costas y se impida la construcción indiscriminada de edificios en el litoral ribereño. Le exigen al presidente Pedro Antonio Sánchez que cumpla los compromisos adquiridos y los acuerdos de la Asamblea Regional para que no se edifique ese mamotreto del Puerto Mayor, que supondría la destrucción de La Manga. Que no cometan los errores del pasado, tanto del PSOE como del PP murcianos. Se deben tomar medidas más eficaces que las adoptadas hasta ahora, tras años de abandono y apatía institucional que han provocado esta agonía de la laguna salada.

Pero desde el Ejecutivo regional solo esperan que se acaben, cuanto antes, las vacaciones y que se vayan los veraneantes de una vez, y como Rajoy dirán «Ya veremos cómo se presenta el próximo verano». Y los nativos de la laguna –no el lobby de la agricultura ni el de los grandes empresarios, promotores e inmobiliarias– que se aguanten un invierno más. «Esto se arregla pronto, aseguran desde el Ejecutivo regional: ya hay medusas». Sí, las hay, y también cientos de carteles con el ´se alquila o se vende´, y locales, chalets y pisos vacíos, sin actividad alguna. El malestar y la insatisfacción de miles de veraneantes, de nativos, propietarios y extranjeros, no es cuestión de meros sondeos a pie de playa. Se palpa, cada año más y más, la falta de calidad en las costas del Mar Menor y en sus aguas; esto puede frenar el regreso anual de los foráneos y las nuevas inversiones. Y eso sí que se nota sin necesidad de realizar encuestas.

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