Pensando en voz alta

Legalización de la prostitución

22.08.2016 | 04:00
Francisco Marín

Cuando el nuevo Gobierno se ponga en marcha tendrá por delante una y mil cuestiones para atender y ponerse al día. Modestamente pongo encima de la mesa una: Legalización de la prostitución. ¿Por qué hago esta propuesta? Les pongo en antecedentes?desde 2014, a petición de Europa, España ha tenido que introducir cambios estadísticos en el cálculo del Producto Interior Bruto (PIB) al tener que incorporar, entre otros elementos, la prostitución; tal estimación contribuye a 'engordar' el PIB, pero no afecta al crecimiento. Es decir, hay que calcular, más o menos, qué cantidad de dinero mueve dicha actividad. Es por ello que funcionarios del Instituto Nacional de Estadística (INE) tuvieron que dirigirse a representantes de clubes de alterne y hacerles las siguientes preguntas: ¿Cuánto cobra una prostituta por servicio medio? ¿Cuál es el número medio de servicios por prostituta al día? y ¿Cuál es la facturación media de un club normal/pequeño, menos de 50 prostitutas, por el alquiler de habitaciones? Dense cuenta que al hacer dichas preguntas se está reconociendo que esa actividad existe y la pregunta que a mí me surgió es ¿por qué no se legaliza la prostitución? No entiendo que algo que existe y mueve una cantidad de dinero nada despreciable no esté regulado y aportando su grano de arena al Estado. Un paréntesis, la prostitución y las drogas aportan más al PIB español (1,7%) que la investigación y desarrollo (1,2%).

Estoy hablando de la prostitución como un trabajo desarrollado libremente, no me refiero ni a la trata de blancas ni a ningún tipo de esclavitud. De hecho hay un colectivo de mujeres, Hetaria, que defiende que «la prostitución es un trabajo como otro cualquiera y que se trata de que la mujer acceda a esta profesión con libertad». Dejemos la doble moral, tan típica en España, no nos llevemos las manos a la cabeza al leer cuestiones como la que estoy desarrollando. La nula capacidad intelectual, de la gran mayoría de los políticos, unida a una alta ración de hipocresía y al desprecio a la libertad de las personas, lleva a culpabilizar al cliente con la excusa demagógica de que 'su dinero es la causa de la explotación'. Tengamos en cuenta lo siguiente: Una prostituta es simplemente una persona que intercambia voluntariamente servicios sexuales a cambio de dinero. La clave está en la palabra voluntariamente, conllevando las siguientes consideraciones? La cooperación se basa en el contrato, en donde cada parte le entrega voluntariamente una cosa a alguien. Existe una simetría, posición de igualdad, no hay niveles ni subordinación y por último, no menos importante, cada uno de los participantes persigue sus propios fines.

La prostituta presta unos servicios a cambio de dinero y/o de otros bienes y servicios. Lo que molesta a muchos es que se realice el servicio a cambio de dinero. Pero, con dinero o sin dinero, si el servicio es voluntario puede ser totalmente legítimo y si no viola los derechos de nadie ¿quién puede prohibir un acuerdo voluntario y libre entre dos personas?

A estas alturas no hace falta aclarar que el que las prostitutas tengan todo el derecho de explotar su cuerpo como quiera no quiere decir que se tenga que ejercer necesariamente la prostitución ni yo estoy recomendando a la gente que se prostituya. Señalo, solamente, que es una decisión estrictamente personal que no incumbe a terceros.

Veamos algunas consideraciones que pueden conllevar acciones, sobre todo políticas, de ilegalizar la prostitución: Abandono institucional –las deja sin derechos ni protección-. Está claro que la ley no funciona, no consigue reducir la prostitución. Gente honesta es convertida en estigmatizadas sociales, quedando al margen de cuestiones normales como puede ser un préstamo bancario o suscribir un seguro. La ilegalización conlleva una creación de mercados al margen de la ley, donde la competencia es violenta y no pacífica. Estos 'mercados negros' encarecen el producto ya que falla el equilibrio oferta/demanda, al tiempo que las exigencias médicas, sanitarias y controles de todo tipo no se dan como se darían en un entorno legal. La prostitución, por otra parte, provoca una delincuencia asociada. Hace que el sistema de justicia sea más corrupto?La legalización acabaría con un foco importante de corrupción que aumenta en todos los niveles del Estado debido a la gran cantidad de policías, jueces y demás autoridades que han sido compradas, sobornadas o extorsionadas por las mafias, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.

Dejo una pregunta en el aire y que cada uno reflexione sobre el particular: ¿Debe el Estado velar por el alma de las prostitutas o por sus derechos?

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