Tribuna libre

El Notariado: de mitos y leyendas a un futuro europeo

15.08.2016 | 04:00
El Notariado: de mitos y leyendas a un futuro europeo

Empecemos por el principio. El notario es un funcionario público, profesional del derecho, que actúa en régimen de competencia, no de precios, sino de calidad en la prestación del servicio. Controla la legalidad. Aporta seguridad y privacidad. Asesora imparcial y gratuitamente. Vela por el equilibrio entre las partes protegiendo a la más débil. Elabora la escritura pública (a la que el Estado atribuye importantísimos efectos). Y, todo ello, con un coste ajustado.

Hay que verlo desde dos puntos de vista, el económico: el servicio más barato de Europa –solo por encima de Portugal–, y el social: evita litigiosidad a futuro, con la reducción de costes de todo ámbito que ello conlleva.

La imagen del notario y el ámbito de su actividad están muy estereotipados. Ya saben: la cantinela de 'la firma'. Sirva este texto, si me permiten, para acercarles algunas de nuestras funciones, y, sobre todo, una mirada al futuro sobre lo que será nuestra actuación en una sociedad cada vez más dinámica y exigente.

Un tema crucial es la protección de los consumidores. Sobre ello trabajamos a diario, muchas veces en fases iniciarías de la preparación de un documento, por lo que ese control de la legalidad no se realiza siempre 'a la vista' del consumidor.

Temas de especial atención son las posibles actuaciones abusivas por parte de prestamistas particulares o en el control de las cláusulas abusivas. Tenemos que intensificar esta labor, sin ninguna duda. La extensión de la contratación en masa y la estandarización y despersonalización de la práctica negociadora son realidades que irán a más en los próximos años. Ahí es donde estamos como 'tercero de confianza', mediante la labor de asesoramiento imparcial y control de legalidad, que tiene que ganar protagonismo en la defensa de la posición contractual más débil.

La colaboración con la Administración de Justicia y la asunción de competencias en ese ámbito, creo que de notables beneficios para la sociedad, es hoy una realidad gracias a la Ley de Jurisdicción Voluntaria (entre otras). Esto nos acerca a algo nuevo para nosotros: matrimonios, divorcios, aceptación de herencias a beneficio de inventario, mediación, conciliación y tramitación de expedientes –antes judiciales, ahora notariales–, etc. Nuestra actuación permiten ahorro de costes, reducción de plazos y cercanía en la resolución de tramites y conflictos.

En cuanto a las nuevas tecnologías, los notarios operamos con firma electrónica reconocida desde hace 16 años. Emitimos copias autorizadas electrónicas desde 2001. En 2015 se realizaron, en las 2.800 notarias de España, ocho millones de trámites telemáticos (han leído bien).

Creamos sociedades telemáticamente en 24 horas (sí, es así; aunque hayan oído otra cosa muy distinta). Siendo el colectivo con la mayor red y desarrollo informático del país, el futuro en este ámbito se presenta como un verdadero reto.

Ante la llegada de actores como la Blockchain, servicios de stampery, contratación electrónica, etc., tenemos que ser claros: estos servicios no suplantan nuestra labor. Identificación de las partes, control de legalidad, juicio de suficiencia, entre otras, son actuaciones inherentes a la función notarial y una garantía para el ciudadano. Ello no implica que debamos darle la espalda a un campo de juego cada vez más amplio y complejo. Todo lo contrario, hay que hacer el esfuerzo de no perderle el pie y ser participe del mismo.

La construcción y la integración europea también pasan por el notariado. Cada vez utilizamos más servicios como EUfides, que nos permiten interactuar con compañeros de la UE evitando desplazamientos a los ciudadanos. La unificación legislativa ya es una realidad en el ámbito sucesorio. El certificado sucesorio europeo es un documento reconocido en toda la UE.

No por obvio es menos cierto: Europa ya marca, como sociedad, nuestro camino, y el notariado es participe en el esfuerzo colectivo de construcción europea.

El notario siempre ha sido un activo esencial de la sociedad, y ahí debe seguir, e incluso aumentar su presencia en un mundo cada vez más despersonalizado. Apoyamos el emprendimiento, protegemos a los más vulnerables, y asesoramos gratuita e imparcialmente para garantizar la igualdad de los ciudadanos. En definitiva, atentos siempre a las necesidades de la sociedad a la que servimos.

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