Pensando en voz alta

Cartagena Negra

15.08.2016 | 04:00
Cartagena Negra

Según Molina Foix, tres razones para seguir publicando, escribiendo y leyendo novela negra son: hay escritores, hay público y es posible que todavía quede espacio.

Efectivamente, la novela negra se expande por librerías que colocan este tipo de libros en espacios particulares y privilegiados. Además, últimamente está ganando premios tan importantes en nuestro país como el Nadal (La víspera de casi todo, Víctor del Árbol) y el Planeta (Alicia Giménez Barlett, creadora de la inspectora Petra Delicado). Diríamos que el género negro se ha instalado en una zona muy clara y lo que triunfa, sobre todo, más que quién es el asesino o cómo se ha asesinado, es donde ha sucedido. Al público le gusta, en la medida de lo posible, pasear por los lugares donde se desarrollan las tramas.

El boom de la novela negra en España, en opinión de Andreu Martín, surgió como reacción contra unas formas literarias que no interesaban a nadie, en los años setenta del pasado siglo. Desde entonces hasta ahora, se han sucedido los autores, las modas, los festivales del género y los premios propios. Festivales, encabezados por el decano Gijón, en Pamplona, Barcelona, Valencia, Castellón, Tenerife, Granada, Getafe, Cartagena€ entre otros.

¿A qué se debe este auge, este éxito? Posiblemente al mantra de que la novela negra es una narrativa comprometida, vehículo para la denuncia social, y a escritores reaccionarios que, parece ser, relatan experiencias vividas en primera persona. Juan Madrid asegura que siempre que hay poder hay discurso oficial y, mientras haya discurso oficial, habrá una novela negra para desmentirlo.

¿Qué busca el lector de este género? Muchos buscan el entretenimiento puro y duro, pero también los hay que exigen que la novela sea literaria de alguna manera, bien por la profundidad de los personajes, bien por la belleza del estilo –Eugenio Fuentes–. Fuentes nos sigue diciendo que «la novela negra ya es algo más que una adicción del aficionado popular poco exigente y más que una debilidad a la que se entregan algunas mentes privilegiadas». A veces tengo la impresión de que este género está consiguiendo un efecto benéfico, «saltar el abismo entre dos conceptos literarios antagónicos, romper la vieja incompatibilidad entre una literatura compleja y trascendente, pero que no tiene demasiados lectores, y una literatura popular que tiene lectores pero no tiene trascendencia».

Existe, por lo investigado, una dualidad curiosa en lo referente a este género literario que estamos esbozando: vive un momento álgido y la mayoría de lo escrito, muchas veces, no es bueno. Maj Sjövall, creadora junto a Peter Wahlöö de la saga protagonizada por Martin Beck, confiesa no entender el éxito de la novela nórdica, ya que no encuentra calidad literaria en la novela negra que se hace en la actualidad en Suecia. Remata Jo Nesbo: «Muchos se suben a la ola del éxito de la novela negra con libros malos. Hay muchos autores malos y muchos libros malos».

A pesar de todo esto, o quizás por todo esto, el interés por este tipo de literatura se va afianzando como demuestran los eventos o semanas negras. Cartagena Negra celebra este año 2016 su segunda edición. La primera, 11 y 12 de septiembre de 2015, fue el banco de prueba y su bautizo nacional. Los ´popes´ del asunto dieron su visto bueno y corrieron la voz. Este año, se desarrollará la cita entre los días 6 al 10 de septiembre. De dos pasamos a cinco días. Días repletos de mesas redondas, presentaciones, firmas, clubes de lectura, cine, música, dibujo, concurso de relatos, la asistencia de más de veinte autores, entre otros, Rosa Ribas (se desplaza desde Alemania), Claudio Cerdán (viene desde Suecia), Ernesto Mallo, Jerónimo Tristante, Carlos Salem, Estela Chocarro, Graziella Moreno, Lorenzo Silva€ En fin, un amplio elenco de gran altura.

Confieso que estoy asustado y nervioso, ya que la responsabilidad es mucha: el nombre de Cartagena está presente en cada movimiento y tiene que estar por encima de todo y de todos. El Ayuntamiento se ha volcado, la concejalía de Cultura, con su responsable David Martínez al frente, ha capitaneado un equipo que no ha parado de trabajar desde el mes de octubre pasado –Antonio Parra, Manuel Acosta, Ignacio del Olmo, Salvador Martínez, Mateo Ripoll, Ana Ballabriga, Aniceto Valverde–. No podemos dejar de lado a los patrocinadores, Centro Universitario ISEN, y colaboradores: Museo del Teatro Romano (sede oficial), librerías Centro y Santos Ochoa, Red de Bibliotecas Municipales de Cartagena, Mister Witt Café, Licor 43, Centro de Formación Judit, Hotel Los Habaneros, Urbansketchers Cuatrogatos Cartagena. Y, por último, nuestro diario oficial de las jornadas, al igual que el año pasado, LA OPINIÓN.

A todos muchas gracias y que Cartagena sea sello de calidad y referencia del género negro a nivel nacional y, por qué no, internacional.

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