Punto de vista

El Fontanero Fiel

11.08.2016 | 04:00
El Fontanero Fiel

Al final, la investidura y la gobernabilidad tienen un precio. Y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ya desveló lo que va a costarle su ´nuevo´ sí a Mariano Rajoy: unos puestecitos en el gobierno y algo más. El caso es que Rivera, el alumno en prácticas -aprendiz de político-, como le llamaba Rajoy hace poco tiempo, ha debido empollar mucho y rápido porque ya le tienen en cuenta como para ser colaborador fiel en la gobernabilidad del país, concediéndole favores, puestos, sinecuras...Bueno, nada raro en C´s que siempre ha estado a ´pillar´ y barruntaba el peligro de que unas terceras elecciones iban a dejar a la formación naranja con apenas diez o doce escaños. Rivera bien clarito ha dicho que quiere ejercer de fontanero, que viene a desatascar y a echar una mano –en lo que sea menester– a Mariano Rajoy. Hace menos de un mes estaba pidiendo la cabeza del presidente en funciones; proclamaba por todos los medios que no podía verle ni en pintura, y que el gallego estaba incapacitado para liderar la etapa de cambio que necesita el país por sus «responsabilidades políticas» en la corrupción del PP. Pero ahora Rivera cambia de parecer y todo eso lo hace por el bien de España. Aunque cuando le preguntan si el bien de España es también favorecer o abstenerse ante un gobierno de regeneración, de cambio, de más de trece millones de españoles, mira para otro lado y no dice ni mu. El líder de la formación naranja se niega, de cualquier manera, a colaborar con Unidos Podemos y con el PSOE en esa ´vil abyección´ de regenerar España. Para Rivera y Rajoy el bien y el interés de España es una patraña; van a lo suyo y a los dictados del Ibex 35, de la Troika y de los mercados financieros. Rivera debió aprender un montón de pillería parlamentaria en su viaje de prácticas políticas subvencionadas a Venezuela, de las tretas de los opositores Henrique Capriles, Leopoldo López y del presidente de la Asamblea Nacional, Ramos Allup.

Algunos voceros sociatas, ahora, se revelan como gurús políticos, patrioteros salvadores del socialismo y de España, y redirigen al partido a la abstención en la investidura de Mariano Rajoy. Algunos nombres, Felipe González, Guerra, Zapatero, Solana, Rubalcaba, Jordi Sevilla, Leguina, Corcuera, Bono..., pero ¿dónde estaban sus voces y sus gestiones en la época de la crisis, del desempleo, de la pobreza y de reforma constitucional del artículo 135, y de la aniquilación de otros derechos de los españoles? Todos ellos acomodados muy bien en sus puertas giratorias faltan al respeto a su secretario general P. Sánchez, y le chantajean ante las decisiones ya tomadas por el verdadero poder ejecutivo del PSOE, su Comité Federal. Ver para creer la democracia interna de algunos sociatas, que recriminan a Sánchez y al Comité que se mantenga en un no firme a la continuidad de las malas políticas de Rajoy y del PP. También presionan al líder del PSOE para que desactive la posibilidad de una alternativa de gobierno regeneracionista si fracasa Mariano Rajoy.

Muchos simpatizantes, militantes y votantes socialistas tienen muy en mente aún que bastante culpa de la situación actual del socialismo español se debe a las malas gestiones en la gobernanza de estos políticos antes citados y algunos más ¿Y de ellos vendrá la solución de regenerar el PSOE? Da pena –y, por otro lado, vergüenza ajena– ver y oír cómo ahora gerifaltes de C´s y del PP elogian y ponen por las nubes a esos exdirigentes sociatas a los que hace bien poco tildaban de bobos solemnes, de maniobreros despilfarradores, de radicales y taimados, o de traidores a las víctimas de ETA, etc., etc.

Y el caso es que Albert Rivera, el fontanero fiel, está ansioso de participar directamente en las negociaciones y en la gobernabilidad. Pero la verdad es que la oferta del presidente en funciones al PSOE y a C´s no incluye ninguna cesión de calado, y en el PP no se han partido los cuernos para buscar acuerdos explícitos y profundos. Y de la lucha contra la corrupción y sobre la regeneración de la formación de la gaviota azul, nada de nada. Por eso, es consciente el fiel fontanero Rivera, que el discurso del miedo del PP sobre presupuestos, multas europeas, pensiones, etc., es eso, mentiras y meter el canguelo a los españoles. Rivera duda de la sinceridad y de la capacidad de regeneración de Rajoy, anclado en falsas promesas y mentiras electoralistas. Siguen creyendo en la formación naranja que Rajoy es el responsable de la imposición de las políticas públicas más reaccionarias y represivas que la población en España haya sufrido desde que tiene democracia, y que han deteriorado enormemente la calidad de vida y bienestar de la población, y que pueda continuar dirigiendo este país como presidente del Gobierno español.

A pesar de esto, Rivera presenta su sí a la investidura rajoniana, en rueda de prensa en el Congreso, como espectáculo circense y como un juego de trileros. Esas condiciones que quiere imponer –muchas vaguedades– ya estaban desde el 20-D, y otras se pueden implantar desde una oposición férrea. Y Rajoy –y el PP– se negaron a cumplirlas entonces y se escaquearán también ahora. Rivera no hace más que dar bandazos. Menos mal que lo afronta por el bien de España y del Ibex 35. Aunque Rivera le ha puesto muy fáciles las cosas a Rajoy, aún le queda mucha tarea de albañilería y fontanería si quiere coaligarse con los populares. Pero ya se sabe, las prisas, la soberbia y el vértigo de los éxitos, son los peores consejeros, y si no que se lo pregunte a Pablo Iglesias tras el 26 J.

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