Amor a presión

Qué noche más mala

09.08.2016 | 04:00
Qué noche más mala

Se conoce que anoche se me fue la mano con la mistela, porque qué pesadilla, amigas y amigos. Me entraba por la calle una pareja de hombres de negro de esos con corbata y pinganillo y me hacían subirme a un coche con los cristales tintados y todo. Se me sentaba uno a cada lado en los asientos traseros y yo pensaba: ya está. Ahora voy a pagar por todos esos artículos chistosos. Le debo haber tocado las pelotas a algún constructor o a algún otro poderoso. Me van a dar matarile y van a tirar mi cadáver en el Mar Menor, para que no lo encuentre nadie jamás. En el coche llevaban Kiss FM y yo me decía: hay que ver qué frialdad, qué profesionalidad, qué falta de compasión tiene esta gente.

Vete a saber por qué, el coche se detenía ante el mastodonte en desuso de la antigua televisión autonómica, en la Ciudad del Transporte de Sangonera. Una vez dentro de las inmensas instalaciones a oscuras, yo aprovechaba para huir en chanclas, que es una cosa que me pasa en todas las pesadillas, sean del tipo que sean. Sí, amigas y amigos. Miedo me da imaginarme qué diría Freud. ¿Que me persigue un fantasma? Yo huyo en chanclas. ¿Que me llega a casa un certificado de Hacienda? Yo huyo en chanclas. ¿Que pongo la tele y sale Bertín? No gano 'pá' chanclas, es verdad.

Pero me estoy yendo del tema. Ahí estoy yo corriendo como alma que lleva el diablo por los estudios fantasma y las redacciones vacías de La7. Se empiezan a oír tiros, gritos, psicofonías? Lo normal. Por suerte, los hombres de negro ni se han quitado las gafas de sol. Esto me permite agazaparme en una pequeña sala de grabación bien escondida, ahí sin apagar el móvil ni 'ná'. Y aquí es donde empieza la mandanga buena de la pesadilla. Porque tate que ahí se está grabando un programa. Un cámara bajito y cincuentón enfoca a un siniestro personajillo azul, que no consigue estarse quieto en el encuadre. Se larga a hablar con un ímpetu casi goebbelsiano:

–Hola, soy Coco y hoy voy a explicaros la diferencia entre moderación eficiente y populismo peligroso?

Me dedico a flipar en colores mientras Coco va catalogando los asuntos de la actualidad murciana en una de esas dos categorías. La moderada eutrofización versus los ecologistas populistas, el moderado AVE en superficie y sus eficientes mordidas versus el populista y peligroso soterramiento, el moderado récord estatal de riesgo de exclusión versus las populistas iniciativas contra los desahucios? Joder con Coco, me quedo pensando. Desconecto un rato al acordarme de que me están buscando para matarme, y al volver me encuentro con que lo moderado, lo eficiente, es vivir diez años sin sacar dinero de los cajeros, no como esos interinos docentes, que a saber para qué quieren cobrar el verano. Para gastárselo, populista y peligrosamente, seguro. Etcétera.

Pero el alucine aún no ha terminado, amigas y amigos. Cuando el moderado Coco se queda sin saliva y despide el show, se encienden todas las luces, los hombres de negro me rodean y, como si ya hubiesen cumplido su misión, me meten en el coche y me devuelven a mi calle. ¿No te lo estoy diciendo, que anoche me pasé con la mistela? Qué pesadilla más horrible. A ver si cae la breva ya, y nos vamos despertando, ¿que no?

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