Control de daños

El ladrillo contraataca

29.07.2016 | 04:00
El ladrillo contraataca

Nunca antes se había vivido una caída tan estrepitosa de todo un sector económico como el de la construcción y promoción de vivienda nueva en España entre los años 2008 y el 2015. Han sido siete años, no de vacas flacas, sino realmente de vacas anoréxicas y, en muchos casos, de vacas directamente muertas De promover más de medio millón de viviendas al año, algunos años muchas más, a apenas levantar 40.000 0 50.000 en toda España en todo un año. Una auténtica catástrofe sin precedentes.

El reguero de damnificados ha sido interminable. La Asociación de Promotores, en su momento omnipresente y abrumadoramente influyente, se quedó en los huesos, abandonando su sede de la CROEM y refugiándose en unas instalaciones mucho más modestas, intentando capear el temporal, con José Hernández, promotor él mismo y comercializador, al timón de la nave de la patronal en plan Capitán Akab luchando contra la tempestad. Este año se promoverán alrededor de unas 100.000 viviendas en toda España y se habla de 150.000 como un horizonte de estabilización. Y la pregunta que todos nos hacemos es: ¿hace falta realmente tanta vivienda de nueva construcción? ¿no sería más interesante estimular la rehabilitación de viviendas usadas y facilitar la transmisión de la segunda mano?.

En primer lugar, es difícil decirle a la gente lo que debe comprar. A todos nos encanta el olor a nuevo. Se ve también en los coches, otra compra de relevancia que se desvaloriza automáticamente un 20% justo en el momento en que atraviesa de salida la puerta del concesionario, solo por el hecho de dejar de ser de estreno. Y, sin embargo, todo el que puede permitírselo se compra un coche nuevo, aunque no sea una compra muy racional.

Una vivienda usada suele quedar mejor ubicada que la de obra nueva dentro de la ciudad, que se expande y crece hacia nuevas zonas que tardarán en consolidarse residencial y comercialmente. El valor que pierde una vivienda nueva es recuperable además en parte mediante una inversión razonable en rehabilitación. Hay gente „no tanta como en otros países„ que hace de comprar, rehabilitar y vender sucesivas viviendas una auténtica forma de vida.

En cualquier caso, un urbanismo cuidado y controlado como el que existe en nuestro país, y un sector promotor con iniciativa y con ideas, siempre un factor de progreso y de calidad de vida. El antiejemplo en este caso es EE UU, que dejó durante la segunda mitad del siglo XX que los centros urbanos se degradaran en beneficio de los suburbios residenciales, con sus casitas todas iguales con jardín que se ven en las series de televisión. Un error que pagaron muy caro en forma de delincuencia, marginación y deterioro. Falta en España en general y en esta Región en particular que la Administración local acompañe haciendo sus deberes y renovando los Planes Generales, que en muchos casos se paralizan sine die, restando perspectivas y seguridad a un sector que tiene necesidad imperiosa de ambas para avanzar y crear de nuevo riqueza para todos.

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