Pasado a limpio

El padrino, la 'Cosa Nostra' en Hispania

28.07.2016 | 04:00

a psicología tiene estudiado que a idénticos estímulos los humanos reaccionamos de manera similar. ¡Si hasta el indócil felino acompasa mirada y zarpa a la mano del domador! El hombre tiende a repetir patrones que nos explican, verbi gratia, la indefectible tendencia a la autodestrucción una vez sobrepasado el número de la población tolerable. Sí, hemos dominado las plagas que la naturaleza nos destina periódico control demográfico; la medicina ha superado la curación del chamán y remeda la salvación del sacerdote. Empero los cuatro jinetes del Apocalipsis no son una imagen del pasado. La guerra cambia hoy su panoplia por el cinturón de explosivos. La peste ha dejado paso a las pandemias del cáncer y la inseguridad vial. El hambre sigue haciendo estragos, aunque lejos de nuestras casas. La muerte aguarda en cualquier rincón con su solicitud de ingreso en la morgue.

En el ínterin hacia el otro barrio, asistimos a las ineluctables conductas que generan el nepotismo y la mafia como estímulos behavioristas. El primero nació de los favores de la curia, que investía de honores eclesiásticos a los sobrinos del cardenal. De la segunda, dicen que nació en tiempos de Garibaldi, otros la remontan a los Trastámara en el reino de las Dos Sicilias y algunos al clientelismo del Impero Romano.

La gran novela de Mario Puzo pudo escribirse en Hispania, pues el gran mercado del alcohol y la extorsión es fácilmente sustituible por el ladrillo y la obra pública. Basta que el Estado policía del liberalismo decimonónico sea sustituido por el Estado autonómico y agente urbano del tráfico „de influencias, claro„. Escuela conductista: a un mismo estímulo, igual respuesta. La fortuna ilícita precisa testaferros, pero no hay seguridad en el negocio fiduciario. Por eso es preferible la fiabilidad del descendiente y mejor si la hija se casa. Los romanistas y los civilistas hablamos de donatio propter nuptias. Mas la buena fe es la presunción necesaria sobre la que descansa la dinámica de las relaciones jurídicas obligacionales, que son la otra cara de las relaciones patrimoniales. El ánimo de liberalidad se manifiesta en la donación con ocasión del matrimonio. Si consideramos que éste era en Roma más una relación social que contractual, colegimos que el regalo forma parte de un reconocimiento público de la unión de los cónyuges.

También en El padrino el matrimonio tiene menos de unión afectiva y más de homenaje al capo. ¿Piensas, amigo lector, que aquí y ahora es distinto? Abre el periódico por otra de sus páginas y dime si no se utiliza también para la dádiva y el reconocimiento. No el del mérito, sino el del cacique y omnipotente dador de concesiones públicas.

Escena del dueño de la funeraria en el besamanos de Vito Corleone: «Nunca quisiste mi protección y ahora acudes a mí a pedir un favor en el día de la boda de mi hija. Ya te diré cuando habrás de devolvérmelo».

En nuestros tiempos no es muy distinto: las hijas del rey, la hija de Aznar... otras hijas no menos conocidas. Aquellas colocaron a sus maridos en las primeras páginas de los tabloides. El expresidente aupó al yerno a la casta económica, preparando su propio salto desde la política. La presentación en sociedad del yerno es un momento oportuno para recordar la importancia de la familia. La diferencia con la historia de Puzo está en la utilización de los matones. Los tiempos adelantan que es una barbaridad y ya no se necesita al personal de limpieza callejera, pues si la mafia está jerarquizada, no hay guerras de clanes. Los abogados siguen siendo necesarios, pues como decía el italonorteamericano, un abogado con su maletín puede robar más que cien hombres con sus metralletas. Cierto que la ingeniería jurídico financiera es una de las profesiones más lucrativas. Y más ocurrente que la del penalista defensor de la hija de Valcárcel, que remeda al de la infanta Cristina: la culpa es del marido. ¡O tempora, o mores! ¡No valen lo que una matrona en Roma!

El amor es ciego, ¿o es la defensa penal, que no tiene más argumento que demonizar al advenedizo? ¡Ay, qué ingrata es la memoria del estudiante distraído! Olvidó el Civil: donación a propósito del matrimonio. Nadie dice que el regalo a la hija haya de ser una liberalidad hacia ella. Los amigos del padrino siempre han sido dadivosos cuando la niña de sus ojos se viste de blanco. ¿Qué dice el Derecho? Lo que no está prohibido, está permitido. Otra cosa es la ética, empero, ¿quién la tiene hoy día? Si se pagan costosos informes inexistentes, si se contratan recién licenciadas en importantes bufetes sin más mérito que el pedigrí, si se otorgan concesiones públicas en concursos convenientemente baremados, si se contratan abogados externos teniendo todo un cuerpo jurídico funcionarial, o si se arrienda una desaladora por más de lo que vale construirla de nuevo.

¿No es amor el de la infanta? Capaz de ultrajar su propia dinastía más que cualquier republicano. Sin embargo, luego carga las tintas sobre el marido. ¡C'est l'amour!, salvo que hayamos cambiado el nombre al ánimo de lucro o a la simple y amoral pleitesía. ¡Feliz ignorancia de la hija que salpica al padre, al hermano y al marido que perdió hasta la memoria de un jugador de pelota!
El César que fue bendecido de los dioses con el nombre de Augusto también tuvo una hija de casquivana cabeza. Pero su mano era valiosa y así la recibieron quienes fueron sucesivamente sus delfines. Primero su pariente Claudio Marcelo; luego el mejor de sus generales, Marco Agripa, como un premio a su lealtad y, finalmente, la entregó a su hijo adoptivo. Pero la de Tiberio es, en palabras de Gregorio Marañón, la historia de un resentimiento. Tal vez por eso con él se impuso un reino de terror y represión. Líbrennos los dioses de sucesores resentidos... y de yernos displicentes.

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