TRIBUNA POLÍTICA

Cierres de cut&paste (y no es un grupo de rock)

Siempre ha sido para mí un enigma el vicio del corta y pega, creo que en muchas ocasiones requiere más energía que la creación ´ex novo´ de un trabajo

24.07.2016 | 04:00

Tras las elecciones regionales de 2015, me incorporé a la Asamblea Regional de Murcia como diputada regional por el PSOE. Conocía y conozco poco de este mundo de la política, aunque a medida que pasa el tiempo voy captando algunas claves que me permiten afirmar que poco difieren estos asuntos de los modelos y comportamientos que mis buenos alumnos y malos alumnos representaban a diario en el ejercicio de mi profesión como docente.

Siempre ha sido para mí un enigma el vicio del corta y pega, creo que en muchas ocasiones requiere más energía que la creación ´ex novo´ de un trabajo; también más riesgos y humillaciones. Hay en el mundo verdaderos profesionales de la chuleta, que al crecer y hacerse personas de dudoso provecho repiten el esquema una y otra vez.

No es difícil encontrarlos en puestos de alta responsabilidad; a ellos y su particular vicio, al que ya han aprendido a maquillar con rimbombantes títulos seguidos de cientos de páginas en las que despliegan su particular forma de ver las cosas, que nunca, o pocas veces responde a la realidad.

Y por qué les cuento esto, pensarán ustedes, déjenme unas líneas más para explicarme€
Les iba a decir que por esta razón en este escaso año de enfervorecido trabajo de oposición me veo sometida a un continuo dejá vú respecto de asuntos de vital importancia como son las materias objeto de mi ´responsable oposición´, esto es, la Sanidad y la Política Social.

Recuerdo que el pasado verano me encargaron en mi grupo, el socialista, este empleo que ya ha mutado en afán. Con la encomienda, de inmediato llegaron por las fechas en que estamos un tropel de asuntos como los cierres de consultorios y la reducción de horarios, de camas hospitalarias, etc. Todo el asunto tiene, al parecer, su origen en la necesidad de reforzar las zonas turísticas, por razones obvias, y la de atender las legítimas demandas de vacaciones del personal sanitario. Parece que debemos aceptar que el verano actúa sobre las enfermedades como un recurso dilatorio cuya función no es otra que trasladar los problemas a fechas más convenientes u oportunas. Si, por ejemplo, usted tiene un dedo del pie que no le deja calzarse unos zapatos, en vez de operarlo en verano, para que lleve su pie al aire, sin frío, y ahora que es tiempo de chanclas y trapos pueda pasear su operación de una forma más adecuada al ambiente, pues le mandamos a octubre que el verano no es tiempo para cirugía menor.

Los consultorios de pedanías los sometemos a los mismos planes de años pasados (cut&paste), en los que se consiguió con poca gente aguantar el exceso de presión en las playas. En los consultorios, que los médicos que se quedan a trabajar doblen las cartillas, que total dos meses malos los pasa cualquiera y que la gente se desplace unos kilómetros para que les vea un médico tampoco es un drama, total, esos abuelos hace treinta años tampoco tenían el doctor en su pueblo.

En los estudios que menean estos administradores de medio pelo, sesudos cálculos reafirman sus decisiones, toda vez que las medidas y determinaciones están hechas sobre centros que habían cerrado en los mismos meses el pasado año, el anterior y el otro€

Y para tener más razón, como aún disponen del comodín antidemocrático que les da el hecho de que los Consejos de Salud se encuentran en hibernación desde que debieron crearse en el anterior milenio, no han aceptado, éstos del SMS, escuchar a profesionales que tienen tantas o más ideas que ellos para dar otro enfoque al problema. Pregunten a los del Sindicato Médico, o al Foro Médico de Atención Primaria, a las Asociaciones de Vecinos dolientes , a la Asociación de Usuarios o a nosotros mismos€

La señora consejera de la cosa se harta de justificar sus medidas con la tropelía de que los profesionales del Servicio Murciano han tomado unas decisiones basadas en sus conocimientos técnicos del asunto. Pues bien, eso no es cierto ni a medias, porque son ¿profesionales de qué? ¿es que el ejercicio de la medicina les habilita para meter el cuchillo en servicios que se prestan de forma estable durante el año y que perjudican precisamente a los sectores más débiles del sistema como son las personas mayores y enfermos crónicos?

Si la responsable del departamento no se comportara como un gestor, que no es su papel, sino como un líder, entonces bien haría en tener una idea de cómo afrontar estos asuntos en vez de dejar a los gestores las decisiones de la dirección. Dice un gurú, muy del gusto del Gobierno que nos desgobierna, que un líder sabe qué se debe hacer, mientras que un administrador sólo sabe cómo hacerlo. Pues siga sus consejos el Gobierno y lidere las acciones de política sanitaria sacando de esas decisiones a una panda de tuercebotas que juegan con el bienestar de las personas que precisamente necesitan de nuestra atención preferente. Una patulea que confunde cruelmente la eficiencia con la efectividad, y ambas con la humanidad.

En fin, resulta triste y lamentable encontrar un año después los mismos problemas y las mismas malas soluciones ante situaciones tan penosas como el cierre de consultorios y el cierre de camas en hospitales, que profundiza en la brecha de la inequidad sanitaria murciana.
Les queda una más sencilla que es la máxima muy extendida entre la profesión médica que aconseja prudentemente eso de «haz a tus pacientes lo que te harías a ti mismo», o aquella de «la gente quiere a los médicos que quieren a la gente».

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