Dos veces breve

Un respeto a los niños

21.07.2016 | 04:00

Si un político no se da a sí mismo importancia, ¿quién iba a dársela? No el público, claro, ni los medios, quizás ni siquiera en casa. A los políticos se les castiga en todas partes, últimamente con razón. Esto explica que expriman su momento de gloria, el de decidir sobre el poder, para llenar el depósito de importancia y poder circular buena parte de la legislatura. Por eso juegan con su voto, ocultando la carta y mirándola con arrobo, como si de ella dependiera la política española de los próximos años, el curso futuro de la economía y hasta la transformación del sistema. Bruselas, mientras tanto, nos mira como a niños que juegan a mayores, mientras decide si nos pone una multa de vértigo por habernos salido del renglón del déficit, del que depende al final toda la política económica, o se conforma con que volvamos a toda prisa al renglón y en adelante respetemos la caligrafía.

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