Amor a presión

Larga vida alSur

05.07.2016 | 04:00
Larga vida alSur

o sé cómo os pilla, pero mañana echa a andar el alSur, el Primer Festival Intercultural del Barrio de El Carmen, en Murcia. El plan para el miércoles noche es el siguiente: frente al Museo de la Ciencia y el Agua, los amigos y amigas de la Agrupación Astronómica de la Región de Murcia instalarán telescopios a pajera para que la chavalada pueda mirar estrellicas y cuerpos celestes. Al mismo tiempo, escucharemos mitos y leyendas de los Andes, del Magreb o de Ucrania. Bajo un mismo cielo se llama la actividad, y os reto a encontrar una propuesta más bonica a este lado del Segura. O al otro. Mola, ¿verdad? Pues así una con otra, hasta el día 16: www.facebook.com/alsurfestival y ya me contáis.

El alSur es el resultado de muchos procesos que han salido bien. Entre ellos podría mencionar el espíritu de confluencia municipalista bien entendida, pues ahí hemos estado la gente de Cambiemos y de Ahora Murcia colaborando sin partidismos, sirviendo de puente entre la institución y el tejido social del barrio, que es de donde parte la idea del festival. También la efervescencia de las asociaciones y colectivos, que han acudido en tromba si bien con un poco de cara de sorpresa a la convocatoria.

También el bagaje y el conocimiento que ha ido acumulando el barrio tras varios años de darle vueltas a la participación y la revitalización de la zona (la Triana murciana, el Brixton, el Lavapiés, lo dejo a vuestro gusto), partiendo de la base de que ni la guetificación ni la gentrificación son una opción. Ni nombres de señora, como nos enseñaron los compas de Left Hand Rotation, de paso por aquí, no hace tanto.

El alSur es el resultado de mucho trabajo y mucho conocimiento colectivos, permitidme que me repita, pero también lo es de una idea muy simple, muy luminosa: que El Carmen es probablemente el barrio más vivo y diverso de Murcia (según el padrón, al menos), pero que, para aprovechar mejor toda esa riqueza, hay que avanzar hacia formas menos rígidas de relacionarnos. Ese barrio en que cada cual ocupa su casilla (los blanquitos, en las instituciones, las ecuatorianas, cuidando ancianos, los magrebíes, del trabajo a la mezquita y los subsaharianos, a esperar furgonetas en El Rollo), y esas casillas que definen diferentes derechos, diferentes estatus, necesitan un meneíto bien dao. Ese meneíto (carnavalización, lo llamaba Mijaíl Bajtín) es el alSur.

Detrás hay un barrio nuevo, más amable, más hermoso, más humano y más complejo. Y yo me pienso mudar allí de cabeza. Y sin moverme del sitio, oyes.

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