El Contenedor

Despedimos a Agustín Sánchez

13.06.2016 | 04:00
Despedimos a Agustín Sánchez

Triste Día de la Región este año con la despedida a Agustín Sánchez Martínez, un excelente hombre de la cultura de Murcia; de esa callada y sin aspavientos, pero ilustre como la de mayor trascendencia. Le conocí en los años 70, cuando empezó a sorprendernos realizando el cine amateur inmejorable. Se deben saber de él algunas cosas memorables. Tiene en su historia generosa de artista desinteresado por lo material, diferentes facetas; la que me llegaba de él más cercana fue la del cine. Su producción fue un hallazgo; realizó cine experimental sin cámara, argumentos preclaros de evidente ironía y humor y una faceta de animador fantástica. Imagen por imagen rodó su obra maestra Plax y Plox, una película de animación con plastilina con la que llegó a representar a España en el certamen de la UNICA (Unión Internacional de Cineastas Amateurs) en 1977 en Maastrich (Holanda), obteniendo Medalla de Bronce; con el mismo filme había sido Premio Extraordinario en Murcia el año anterior.

Había nacido en Murcia, en 1938 y se inició en el cine en 1973 con Aprendiz de Brujo, rodando siempre en Super 8 mm. Siempre confesó no estar interesado por el cine documental, lo que le define e identifica aún más como realizador. Con ¡Oh el amor! y Syncrasprint, cerró su filmografía en 1983, dedicandose de foma excepcional a la música y a la literatura, exaltando y cultivando la parcela de la lengua murciana, de la que era cultivador. Y siempre altruistamente y sin darse la mayor importancia que, sin duda, tenía.

Los murcianos debemos saber y agradecer que por su deseo e iniciativa, toda su obra cinematográfica está depositada en el archivo de la Filmoteca Regional, digitalizada por él mismo. La institución que guarda la documentación especializada de nuestra región le programó, hace unos meses, una sesión, proyección, homenaje a sus espléndidos cortometrajes. A la que asistió. Era perfeccionista, cuidadoso en la realización de toda su obra, no solo la cinematográfica. Murcia pierde un cineasta irrepetible, cabeza de una generación de autores muy brillantes. Fue profesor en el Centro de Recursos Audiovisuales de la CAM porque le interesaba ceder sus conocimientos artísticos a los más jovenes o menos iniciados. Perdemos un amigo formidable, un artista modesto y sin grandilocuencias que entorpecieran su valía; fue un maestro. Tuve la suerte de considerarme su amigo y compañero de celuloide; de la pasión del cine del entusiasmo. He sabido y celebrado sus éxitos en otras áreas de la creación; ahora siento profundamente despedirle con dolor.

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