Amor a presión

Un nuevo tránsfuga

31.05.2016 | 00:32
Un nuevo tránsfuga

Cuando uno habla de 'juego sucio' entre organizaciones políticas siempre suele acordarse de las caras de Tamayo y Sáez, aquellos tránsfugas del PSOE que entregaron la Comunidad de Madrid a Esperanza Aguirre en 2003. Pardiez que fue espectacular aquello (claro que aún no habíamos visto a esta señora salir impoluta de accidentes de helicóptero, ataques terroristas, Púnicas, Gürteles y persecuciones policiales). No sé si seguís, amables lectores, series de ficción política como Borgen o House of Cards, donde cada capítulo es un rosario de traiciones, filtraciones, corruptelas y ajustes de cuentas entre enemigos internos. No están mal pero psé. Al lado de lo de la lideresa, parecen Hello Kitty.

Me llamaréis mal pensado, pero yo es que es oír a Marhuenda y decirme: «Este tío es de los nuestros». Un agente doble, vaya. Me pasa lo mismo con un chaval de flequillo que se pasea por las teles haciendo de tertuliano popular. No se sabe si convencen o no a algún indeciso, pero a nosotros nos vienen de muerte, porque cada vez que abren la boca nos movilizan a media militancia. Igual me equivoco, eh. También estaba convencido de que Martínez Pujalte trabajaba en secreto para la izquierda, pero al final lo pillaron metiendo la mano en el cazo, siguiendo las instrucciones del Manual del Caso Aislado de Corrupción, vigente en su partido.

Pero también en el lado izquierdo del campo hay agentes dobles, cómo no. El más conocido (lo siento, 'compañero', pero te voy a desenmascarar) es uno que lleva toda la vida en la poltrona, un dinosaurio del aparato, un burócrata de libro, un carcamal. Sus declaraciones son gasolina para ellos, los que trabajan para que nada cambie, para que los privilegios de los de siempre sigan vigentes, para que la cuenta de la crisis la pague quien más la sufre, para que siga la fiesta del sobre y las recalificaciones, las tijeras de los recortes y la desigualdad. Se trata del pesimismo, pero se va. En plena precampaña nos deja plantados. Se pasa al lado de los partidos del Ibex, sin un remordimiento, sin mirar atrás. Ha visto las encuestas, ha leído los periódicos. Ya lo estaba rumiando, pero lo de ayer lo terminó de decidir. Y no es para menos: Pedro Antonio Sánchez y Pilar Barreiro en la Audiencia Nacional. Ahí es nada. Total. Que ha decidido que su futuro está con ellos. Y ya está emitiendo sus primeros comunicados: «Ésta no va a colar». «Lo de relacionar a Unidos Podemos con Venezuela ya no se lo cree nadie». «Lo de los brotes verdes ya lo hemos dicho veinte veces, en todas las elecciones, inventaos otra» Mucha suerte en tu nuevo cargo, ex-compay. Tanta paz lleves como descanso dejas.

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