Tribuna Política

Carta abierta a los agricultores de la Región de Murcia...

...en respuesta al manifiesto en defensa del Tratado Transatlántico de Libre Comercio (TTIP)

12.05.2016 | 09:39
Lola Sánchez

Desde que llegué al Parlamento Europeo, en julio de 2014, mi equipo y yo hemos analizado cada uno de los documentos del TTIP que se ha ido filtrando y cada estudio de impacto al que hemos tenido acceso. Hoy quiero dirigirme a los agricultores de la Región de Murcia. Por mi trabajo, mi responsabilidad como cargo público y mi amor por esta tierra, me propongo explicar claramente lo que que desde las instituciones europeas y españolas están tratando de silenciar.

En efecto, buena parte del potencial de la Región de Murcia está en su huerta, precisamente por eso el TTIP puede suponer un desastre para nuestra economía y sociedad. La Unión Europea es el destino del 75,38% de las exportaciones murcianas, seguidA por Asia, África, y, por último, América, con el 6,4%. ¿Podría ser el porcentaje de lo que se exporta a América ligeramente superior con el TTIP? Aun aceptando que algunas empresas, y sólo algunas, las más grandes, puedan vender algo más en EE UU ¿cuál sería el precio a pagar?

La industria agrícola estadounidense es considerada como la más eficiente del mundo. Sus terrenos son, de media, trece veces mayores que los europeos, altamente mecanizados (con la ventaja de disfrutar de un precio del gasóleo notablemente inferior al español) y gozan de un dominio mundial que viene en parte dado por dos siglos de proteccionismo. En definitiva, hay muy pocas empresas españolas que puedan competir con los gigantes estadounidenses en su propio terreno; sin embargo, la amenaza de que la competencia haga caer los precios en el mercado español y europeo afectará a todas y cada una de las empresas murcianas.

En la Región de Murcia muchos han apostado por la agricultura ecológica y estamos orgullosos de poder decir que el 17% de la superficie agraria útil es ecológico (¡el mayor porcentaje de España!). Para todos ellos, el TTIP supone amenazas adicionales. Hay muchos pesticidas y transgénicos prohibidos en la Unión Europea que están permitidos en Estados Unidos. La fuerza de los lobbies de la industria de los transgénicos es tal que han conseguido que en muchos de los Estados esté prohibido etiquetar 'libre de transgénicos o de químicos'. Aun cuando sea cierto y demostrable, la legislación lo considera como una ventaja injusta o competencia desleal.

Los representantes de las cuatro asociaciones que firman la carta afirman que «resulta evidente que los tratados de libre comercio tienen una influencia positiva». Dan así el visto bueno a un tratado, el TTIP, no en función de sus virtudes, sino como consecuencia de un dogma que ni ellos ni nadie puede demostrar. Ocurre más bien lo contrario, el ejemplo más cercano al TTIP es el NAFTA, firmado entre EE UU, Canadá y México, que lleva veinte años en vigor. Sus consecuencias han sido desastrosas para la población mexicana: disminución del salario mínimo (17,9%), aceleración de aumento de la desigualdad, y éxodo de campesinos a las ciudades (2,7 millones mexicanos han abandonado sus tierras). En cuanto a las consecuencias de NAFTA para los estadounidenses, la peor parte fue para los trabajadores, ya que la relocalización llevó al cierre de más de 60.ooo empresas manufactureras.

Las asociaciones que firman la carta piden la armonización en materia de residuos de pesticidas. Alegan que en EE UU se prohíben determinados pesticidas que están autorizados en la UE y ven en el TTIP una oportunidad para atacar esta normativa. Lo cierto es que el caso contrario es en realidad más habitual, con frecuencia los químicos que están permitidos en EE UU no lo están en Europa. Nos es, por tanto, fácil imaginar que una carta similar haya llegado al Gobierno estadounidense, pero firmada por los lobbies estadounidenses, mucho mayores y más influyentes que los nuestros, y pidiendo que la UE rebaje la normativa en los casos en los que es más estricta que la estadounidense.

Si cada parte cede ante sus lobbies y rebaja su normativa, si cada uno acepta lo que hasta ahora prohibía, ¿en qué resulta la cadena? En una regulación a la baja en todos los ámbitos, en quedarnos, para cada caso y sector, con la norma menos exigente y protectora. Este ciclo de desregulación tendría por vencedores a las grandes empresas exportadoras con capacidad de aplastar a los competidores más pequeños y, por víctimas, no sólo al conjunto de la ciudadanía, sino también a todas las empresas que, al no tener un tamaño suficiente para sobrevivir a esta competencia, desaparecerían.

Es difícil comprender que quienes apoyan la negociación del TTIP tengan una fe ciega en las instituciones europeas y nacionales. Con respecto a las primeras, la falta de transparencia y el déficit democrático de la negociación ha sido tal que los mismos funcionarios de la Comisión llegaron a reconocer que era necesario un cambio de estrategia. En cuanto a las instituciones españolas, la portada de cualquier diario suele estar ilustrada con casos que no invitan a otorgar un cheque en blanco. Desde Podemos hemos repetido incansablemente que cuando dejas que otros hagan política por ti, te roban los derechos y hasta la cartera. La política y las relaciones entre los representantes públicos y la ciudadanía deben basarse en la transparencia y en las garantías democráticas, no en actos de fe.

En Podemos defendemos el comercio, pero no cualquier tipo de comercio. Un comercio que sea una herramienta para el bienestar de la mayoría y no para el beneficio y el interés de unos pocos. Creemos en las relaciones comerciales simétricas, basadas en la igualdad, el respeto de los Derechos Humanos, del medioambiente y de la soberanía de los pueblos y de los derechos de los ciudadanos.

No apoyaremos un acuerdo que permita a las grandes multinacionales actuar como co-legisladoras y que cortocircuiten nuestro sistema democrático y Estado de Derecho. Por eso solicitamos a los representantes de las asociaciones agrarias que valoren las amenazas que un tratado como este puede tener para su supervivencia.

Este complejo y precioso trabajo, como es usar un escaño para denunciar las injusticias, no sería posible sin las valiosísimas personas que forman nuestro equipo, a los que siempre estaré agradecida: Amelia Martínez Lobo, Jorge Conesa Lara, Carlos Villota, Viviana Villamarín y la inestimable ayuda de Adoración Guamán.

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