Artículos de broma

Lola y Mario

10.05.2016 | 04:00
Lola y Mario

Si te levantas rumiando «qué mierda de día», «qué mierda de mundo» o «qué mierda de vida» tienes muchas oportunidades de que ese día de tu vida el mundo te parezca una mierda. El mundo, la vida y el día, no, pero la mierda tiende a darte la razón. El día, la vida y el mundo son la misma cosa cuando se está de bajón. Ese discurso interior acaba apoderándose de toda la percepción y después de un tiempo te lleva al centro de salud. Una técnica psicológica para cambiar esa percepción consiste en interferir ese discurso negativo cambiando «qué mierda» por cualquier otra palabra.

Lola Herrera acaba de recibir el premio Max de honor 2016 que lleva mereciendo toda la vida. La gran actriz va a volver a representar a la protagonista exclusiva de Cinco horas con Mario porque se cumplen cien años del nacimiento del escritor Miguel Delibes, de cuya novela de igual título salió la obra de teatro. Herrera empezó a encarnar a Carmen Sotillo hace 36 años y lo hizo unas dos mil veces. Su papel es un monólogo de un par de horas con el que una viuda de 44 años ajusta las cuentas con su marido, de ataúd presente en el escenario. Tiene matices pero, fundamentalmente, es una ristra de reproches, tópicos y prejuicios tóxicos.

Por el anuncio de esta vuelta al montaje sabemos que Lola Herrera conserva intacto el texto en la cabeza y por la cara con la que lo cuenta es evidente que ese discurso interior no se ha apoderado de la visión del mundo de la actriz. Es un discurso interior memorizado pero no interiorizado lo que lleva a pensar que se destaca demasiado la capacidad de los actores y de las actrices para meterse dentro de los personajes y mucho menos su capacidad de salirse de ellos.

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