Desde mi picoesquina

El presidente desprecia a Moratalla

26.04.2016 | 04:00
El presidente desprecia a Moratalla

Oriundo de tierras bañadas por las brisas marinas, con el olor del salitre aún incrustado en mi memoria olfativa, confieso que me han cautivado las altas tierras del Noroeste murciano, hasta el punto que he decidido recalar los fines de semana y largas temporadas en esos lugares: durante un tiempo, en Inazares; ahora, en Calar de la Santa.

Me gustan sus gentes. Disfruto con la contemplación de sus vastos paisajes, bajo un cielo inmaculadamente azul que, en las suaves noches de estío, nos deleita con el espectáculo sin par de una bóveda celeste manchada por la Vía Láctea. Cielo en el que aún nos es dado observar el espectacular vuelo de águilas, buitres y otras rapaces. Me gusta oír el susurro del viento al besar el ramaje de los pinos en mis paseos por esos montes que albergan bellísimos ejemplares de cabras hispánicas. En la espesura de sus bosques, las manadas de jabalíes, difícilmente observables, intuimos que están ahí, acechándonos. Me place, al amanecer, ver el sueño interrumpido por el bello piar de los pájaros en el alféizar de la ventana. Y me gusta oír el tañido de las campanas de sus aldeas, anunciadoras de acontecimientos que van desde la celebración a la muerte.

Moratalla, un lugar idílico para perderse, para escapar de la vorágine a que nos conduce el modo de vida urbano. Si no fuera porque, como otros tantos de nuestra Región, sigue siendo un municipio olvidado por mor de unas políticas que ha venido acrecentando las diferencias entre sus territorios, en aras de una centralidad capitalina a todas luces nefasta. En un estudio de La Caixa, Economía murciana. Diagnóstico estratégico, de 2008, se dice: «La primera característica que llama la atención es la existencia de desequilibrios territoriales, tanto en términos de población como de actividad [?]. Murcia se ha caracterizado por concentrar su crecimiento en áreas del litoral y en las zonas urbanas y metropolitanas, en detrimento de las zonas del interior», Según ese mismo informe, Moratalla comparte con Ricote la mayor pérdida de población en los últimos años, fenómeno paralelo a la disminución de los cultivos de secano en un 18%.

Otro estudio del Centro Regional de Estadística de Murcia (CREM) de 2006, antes de que estallara la crisis, cifra la renta bruta disponible por habitante de Moratalla en 8.354 euros, muy lejos de municipios más favorecidos, como San Javier (13.576 euros), Los Alcázares (13.318 euros), San Pedro del Pinatar (12.727 euros), y Murcia (12.637 euros). Y según Expansión, ya con datos más recientes, el paro registrado en el municipio, con un 27,37%, sólo es superado por Albudeite (31,04%). En relación con la deuda per cápita municipal, esa misma publicación aporta el dato de que Moratalla, con 1.220 euros, se sitúa en cabeza, tras el municipio de Villanueva del Río Segura.

Son sólo unos datos, pero que demuestran la marginación que sufre Moratalla por parte del Gobierno regional. Marginación y desprecio. No de otra forma hay que entender la actitud mostrada por el presidente, Pedro Antonio Sánchez, que, en su visita del pasado día 19 a la localidad, para exhibirse ante el vecindario en la procesión de Jesucristo Aparecido buscando, sin duda, al tiempo que 'salvar su alma', réditos electorales no se avino a atender el requerimiento de la alcaldesa Candi Marín para reunirse en el Consistorio con ella, «a la hora que sus actividades personales le permitan», según nos informaba LA OPINIÓN. Candi se enteró por la prensa de esa visita relámpago del presidente al pueblo, razón por la que se puso en contacto con la secretaria para concertar una visita. Pero, visto lo ocurrido, habrá que concluir que Pedro Antonio se sentirá más a gusto, más en su ambiente, reuniéndose con sus 'iguales', y no con una alcaldesa que, para conmemorar el 85 aniversario de la II República, se 'atrevió' a colgar la enseña tricolor en el Ayuntamiento. Estas palabras de Candi, que he recogido de las redes sociales, dan buena cuenta de ese sentimiento de agravio y de desprecio:

«...Acude a un acto religioso en Moratalla, sin haber hecho comunicación alguna a los representantes políticos de este pueblo. Le solicito que emplee treinta minutos para que le pueda explicar la situación de emergencia social de la ciudadanía y el grave riesgo para la salud y la vida de las personas de las pedanías [El Sabinar y Benizar] al cerrar los consultorios médicos por las tardes. Su respuesta ha sido a través de su jefe de protocolo, que me pide disculpas por la descortesía pero un no a mantener una reunión conmigo. A pesar de eso he ido a saludarle, se suponía que íbamos a hablar unos minutos, entre otras cosas para disculparse personalmente. Pero no, tras el saludo se ha dado la vuelta y... ahí te quedas. Pues, Pedro Antonio, no desprecias a una persona en particular, desprecias al pueblo de Moratalla. Y te exigiré que esas disculpas que me debes se las pidas a todos sus ciudadanos y ciudadanas».

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