Menos Gobierno, más educación

17.04.2016 | 01:05
Julián García Valencia

Mucho se ha escrito sobre la sabiduría del pueblo a la hora de votar, pero el tiempo nos va dando la razón. Un poco más y nos quedamos sin Gobierno, pues no sólo es la primera vez que el vencedor rehúsa formarlo sino que también era inédito que un ministro en funciones tuviera que dimitir para, por fin, asumir sus responsabilidades y sus mentiras. Si, como sería deseable, tomaran el mismo camino todos los que faltan a la verdad en el Ejecutivo podríamos encontrar el paraíso en España, sin necesidad de cruzar mares ni canales.

Otra de las ventajas de este intermedio en la Moncloa es que hemos recuperado los felices viernes. Ya no existe la rémora del Consejo de Ministros sobre tan glorioso día. No cabe esperar ningún recorte económico ni sobre los derechos sociales, así como tampoco vacuos anuncios publicitarios o justificaciones peregrinas sobre los casos de corrupción semanales, pudiendo disfrutar ahora de la entrada del fin de semana. Y, por si fuera poco, la supuesta falta de actividad sitúa a la sanidad y a la educación en las primeras páginas de nuestros periódicos, aunque haya quien en las comunidades nos impida el relax absoluto. Así, nuestra consejera de Educación planta cara a su ministro no para oponerse a la terrible Lomce, que ha sido objeto de una nueva huelga por parte de los estudiantes, sino porque desde Madrid no se quiere aplicar en toda su crudeza. No lucha por conseguir más recursos humanos y materiales para unos centros docentes que agonizan. Su afán es que la nueva e injustificada prueba que tendrán que sufrir los alumnos de Primaria sirva para crear un ranking público de centros.

Transformar las humanidades y las ciencias en rankings o, lo que es lo mismo, mercantilizar aún más nuestra existencia, que es el fin de la normativa perpetrada por el ahora bien parapetado Wert. Impulsar aún más el carácter competitivo y excluyente entre los jóvenes, que en vez de convertirlos en mejores personas se peleen por encontrar la meta, dejando a los más débiles por el camino. Murcia como reserva espiritual del sistema.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine