El contenedor

Paparajote

05.04.2016 | 04:00
Paparajote

La Real Academia de la Lengua Española va a incluir en su diccionario la voz o palabra ´paparajote´, lo ha anunciado en las redes sociales el propio Arturo Pérez-Reverte dándole notoriedad al asunto; y todos imaginamos lo que vendrá a decir; que se trata de un dulce típico de Murcia, de harina, azúcar, leche, canela que se fríe en aceite hirviendo embadurnando su masa en una hoja de limonero que le sirve de soporte. Más o menos, será la literatura que acompañe a este hecho trascendente del lenguaje popular convertido en oficial de nuestro castellano.

Como es ahora latiguillo de políticos en agraz, es una buena noticia; ya sabemos que la institución que cuida del idioma lleva siempre un retraso considerable aceptando palabras que son de uso normal de las gentes desde hace años. Así, incluyendo ´paparajote´ en el diccionario, nuestros visitantes sabrán de sus prodigios y dulcerías antes, incluso, de viajar y probarlos en restaurantes y ventorrillos populares en días de fiesta. Porque ´paparajotes´ no se fríen todos los días ni en todos los establecimientos hosteleros. La Academia adelanta el paso y se sitúa en el lugar que no debiera abandonar nunca, la del oído eficaz a la evolución de nuestro idioma, a su uso popularizado.

No deben olvidar –aunque no me atrevo a aconsejar a sus ilustrísimas- el sentido figurado de ´paparajote´, que en zonas rurales y pueblos de Murcia se utiliza para denominar un desvarío de la salud, una momentánea indisposición del cuerpo sin demasiada especificación; a veces con pérdida de conocimiento y desmayo. «A fulano o mengana le dio ayer en el mercado un paparajote»; cunde la alarma en estos casos que suelen remediarse con agua fresca, soplo y abanico. Porque el ´paparajote´ que no es dulce, tiene que ver con la falta de aire o con el disgusto súbito e inesperado.

´Paparajote´ en todas sus acepciones de vocablo regional nos indica, una vez más, la grandeza y florilegio que oculta nuestro riquísimo idioma, tantas veces maltratado como usado en la deficiencia de su aproximación. No sé si en serio o en broma, porque hay que desconfiar del medio, he visto en la televisión que un concejal condenado por violencia en Jaén; dicho en su favor y defensa, ha exclamado poéticamente ser amigo de versos y de poesías, entre ellos el famoso que dice, en versión propia autóctona «€caminante no hay camino, se hace camión al andar». Por eso conviene aclarar las voces, todas, incluso las cultas y cultivadas. El concejal, más que cárcel, necesita una antología de don Antonio Machado con urgencia.

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