La vida en un post-it

Fuego

03.04.2016 | 04:00
Paco López Mengual

El amor puede llegar a ser devastador. Y caro le costó a un joven valenciano –dieciocho meses de prisión y 1,2 millones de euros de multa– la gesta de despecho que cometió tras la ruptura con su novia. Se lo cuento:

Horas después de la discusión, el muchacho se plantó ante la vivienda de su ex e hizo sonar con impertinencia el claxon del vehículo. Se iluminó una ventana y ella se asomó. Desde la calle, el joven le mostró un hatillo con las cartas de amor que había ido atesorando durante el último año. Luego, sacó un mechero del bolsillo y prendió fuego al paquete. Promesas escritas, deseos y mentiras se fueron derritiendo, oscurecidas por el calor de la venganza.

La joven no quiso ver más. De un manotazo, cerró la cortina. Y él echó el fardo ardiendo en el contenedor de la basura que había frente a la casa. El viento hizo el resto.

Hasta dos días después no se logró extinguir el colosal incendio provocado por el fogoso arrebato de rencor. Varias brigadas de bomberos, auxiliadas por medios aéreos y una unidad de Ejército, trabajaron durante cuarenta y ocho horas contra la devastadora secuela de aquella inocente pelea de novios. 1.900 hectáreas de monte calcinadas, tres carreteras cortadas al tráfico y una urbanización de chalets desalojada.

El viento soplaba en dirección opuesta y la casa de la novia no sufrió daño alguno. Ella lo divisó todo tras los cristales. Durante dos días, no cesaron de llover sobre su techo toneladas de tristes cenizas, que no eran más que los vestigios de las cartas de amor que, un día, ella misma escribiera.

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