Éxodos

Carta abierta a los banqueros

19.03.2016 | 04:00
Carta abierta a los banqueros

Vemos con tristeza e indignación que las entidades que ustedes presiden siguen desahuciando a familias y echándolas a la calle sin ningún tipo de escrúpulos, entidades que han recibido miles de millones de euros de todos los contribuyes españoles, a esos que ustedes en agradecimiento echan a la calle y los empobrecen con las comisiones para tapar un agujero financiero provocado por la codicia y la avaricia de las diversas juntas directivas y sus accionistas. Quiero destacar la estafa a nuestros mayores que supuso 'las preferentes', el despilfarro indecente de las tarjetas, las indemnizaciones millonarioas. En una ocasión me encontré un director de banco que me dijo que se lo había dejado porque no podía seguir más, que estaba roto y que el detonante fue que una persona mayor tenía bloqueados todos sus ahorros, 75.000 euros aproximadamente, y que le dio un ictus, lo cual le exigía contratar a alguien para que la cuidara, pero no podía disponer se su dinero, estaba atrapado en las preferentes. Este exdirector intentó que sus superiores autorizaran sacar por lo menos 15.000 euros, pero siempre se encontró con un no rotundo. Imagino que la cara y las lágrimas de esta persona mayor la tendrá grabada en su retina.

Ustedes son los máximos responsables de este sufrimiento de madres, de padres, de niños y niñas, de abuelos y abuelas y familias enteras que cada día sufren su persecución y cada día su vida se viene abajo y se les destroza porque los quieren desahuciar, porque les bloquean las ayudas sociales que necesitan para comer, sabiendo que eso es ilegal, porque los intereses de los descubiertos son elevadísimo, además de ponerles, de entrada, una cantidad de 30 euros, que mucha gente necesita para poder comprar algo de comida y leche. Ustedes venden falsas esperanzas con las carencias y las reestructuraciones de las hipotecas, para que éstas figuren como activos, sabiendo que con tales operaciones bajan el precio de subasta para quedarse con la vivienda por un precio más barato.

En defensa de la dignidad humana, en defensa del derecho a la vivienda y en defensa de que las personas y familias tengan un futuro de esperanza, les exigimos lo siguiente:

Paralización inmediata de los procesos de desahucios, dación en pago con carácter retroactivo, alquiler asequible, contribución al fondo de viviendas sociales, condonación de la deuda y devolución de ese dinero público, que asciende a 246.000 millones de euros, que los diversos Gobiernos ya han dicho que no se va a devolver, mientras la gente pasa hambre, no tiene luz ni agua, no pueden vivir con un mínimo de calidad de vida. Esto se lo pedimos por justicia, no por caridad, lo deben hacer porque es legítimo y ético.

Ustedes constituyen ese gobierno en la oscuridad que han comprado la voluntad política de muchos políticos, para que legislen y amparen su ambición, para que la gente no pueda protestarles ni que puedan visualizar socialmente sus atropellos, por eso se ha aprobado la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal. Leyes para que ustedes y sus bancos, sus negocios, paguen pocos impuestos; sus fortunas pagan poco en contraposición, a las rentas del trabajo, los autónomos y los pequeños y medianos empresarios. Ustedes se denominan patrióticos y se llevan el dinero a los paraísos fiscales e imponen las privatizaciones para hacer negocio y para crear una estructura de corrupción que nos cuesta al año 87.000 millones de euros.

No sabemos si su conciencia les dejará dormir por las noches. Posiblemente sí, porque no la tienen, pero hay muchas familias que por su culpa no duermen, no viven, no tienen ganas de vivir, tienen depresiones y han perdido toda su esperanza. Ustedes son responsables de muchos suicidios, porque no son tales, son asesinatos, han hecho que para muchas personas el día a día, la noche a noche, sean un auténtico infierno imposible de soportar.

Ustedes subvencionan la Semana Santa en muchos lugares de nuestro país para promocionarla. No lo hagan, porque ustedes son parte de esos nuevos Herodes y Pilatos que crucifican a mucha gente en el madero del dolor y el sufrimiento, en ese madero de la miseria, la pobreza y la marginación. Podrán comprar la voluntad de obispos, sacerdotes y algún papa que otro, pero Jesús está con los crucificados, con las víctimas y ustedes son parte de los verdugos. Sé que han participado económicamente en tronos, mantos de imágenes sobre María, ese dinero es un dinero manchado de injusticia, de opresión y explotación. ¿Ustedes saben que hay mucha gente que no va a ver las procesiones porque les recuerda otros tiempo de bienestar y prosperidad y prefieren quedarse en casa llorando e hinchándose de pastillas para no pensar ni sentir? Sé que no les importa, pero se lo digo para que lo sepan. Sé que llevan a sus hijos a colegios religiosos para la élite económica, financiera y política a fin de que aprendan a ser competitivos, para vencer y dejar a la gente en la cuneta, para no ser indiferente al sufrimiento de los demás, para no tener remordimientos. Decidle que Jesús de Nazaret cambió el competir por el compartir; el vencer por el diálogo, la bondad y la solidaridad; la indiferencia por la sensibilidad; el no tener remordimiento por la conciencia.

Ustedes no ven personas, tratan a la gente no como alguien, sino como algo, como un recurso al que que manejar para incrementar los beneficios y aplicar medidas bancarias para que se vacíen los bolsillos y pasen a los suyos. Ustedes son personas, son hijos e hijas, son padres y madres, son abuelos y abuelas y tendrán esos sentimientos de cariño hacia los propios; no entiendo por qué no son capaces de ponerse en lugar de otras personas. Han pensado alguna vez qué pueden sentir unos padres cuando ustedes los echan a las calles con sus hijos. Para eso hay que tener corazón ¡claro!

Ustedes quieren un mundo mercantilizado, sin ética, sin esperanza, sólo quieren que este mundo les pertenezca a ustedes, sus familias y amigos y a los que son sumisos, obedientes y cumplen su voluntad de enriquecerlos ilimitadamente.

Esta carta no está redactada desde el rencor ni el odio, sino desde la indignación, desde ese cansancio de ver cada día a personas con la mirada perdida, de escuchar sollozos y llantos, de escuchar a la gente exclamar su desesperanza y su decepción con todo, No les deseo nada malo, a pesar de que su maldad intencionada, explícita y planificada está destruyendo muchas vidas. ¿Han pensado alguna vez que podrían poner el sistema financiero al servicio de las personas?

Cuando Jesús estaba a punto de morir dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Pero ustedes sí saben lo que hacen y con un maldad inusitada. A pesar de eso creo en el perdón y que su corazón cambie, porque creo en la vida, en la esperanza.

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