Al paso

Los semáforos paritarios

11.03.2016 | 04:00
Los semáforos paritarios

Estos días se están instalando por toda España los llamados 'semáforos paritarios', una circunstancia que sin duda ninguna mejorará mucho la situación de la mujer no solo en España sino en el mundo entero. Para que los semáforos sean 'paritarios' los responsables de su defensa e instalación han decidido que nada mejor que dibujar en el semáforo la figura de una mujer, ya que al parecer la que aparecía hasta ahora era la de un hombre. Un hombre raro, también es cierto, pero un hombre, al fin y al cabo. Para conseguir esa figura femenina, sus responsables han pensado que lo mejor era hacer un monigote con falda, que es una característica que no sé hasta qué punto define a una mujer ni hasta qué punto es aún más sexista. Pero es que la gente paritaria es así; llegan hasta el gesto pero no entienden el fondo.

A pesar de que los semáforos de nuestro país empiecen a reflejar a un supuesto hombre y a una supuesta mujer, aun así, los semáforos seguirán sin ser paritarios, ya que no reflejan la diversidad que somos. Para empezar, no todos los hombres son como el monigote del semáforo. Hay hombres gordos que ahora no sabrán si pueden cruzar o no. También hay hombres delgados, altos y bajos que se quedarán parados en la acera, dubitativos. Asimismo, tampoco aparecen mujeres con pantalones, las cuales se tendrán que quedar en su acera sin poder cruzar para toda la vida. Tampoco los ancianos y ancianas con bastón aparecen reflejados en los semáforos. Tampoco hay monigotes con minifalda para los calores del verano, o con abrigo para las inclemencias del invierno. Millones de personas sin su silueta de semáforo seguirán viviendo discriminados en esta injusta sociedad.

Sinceramente, a mí, la forma que tengan los semáforos me parece una absoluta estupidez. Nunca me he sentido más hombre ni más importante en la sociedad porque la silueta de un semáforo represente a un supuesto ser masculino. Cuando veo la silueta de un ciervo en una señal de tráfico en la carretera jamás me planteo si es macho o hembra. Tal vez estoy completamente equivocado, pero toda esa política del gesto me parece que se quedar en lo superficial. A mí, lo que realmente me importa es que una mujer pueda disponer de un año de sueldo para cuidar de su hijo o hija, para los que se quedan solo en lo superficial. Me importa que una mujer cobre igual que un hombre por realizar el mismo trabajo. Me importa que a una mujer no se le llame puta por ir vestida de una forma o de otra. Me importa que las mujeres del mundo no sean violadas y utilizadas como armas de guerra. Me importa que las niñas del mundo tengan derecho a recibir una educación igual que un niño. Me importa que las niñas del mundo no sean vendidas a hombres adultos para casarse. Me importa que las niñas del mundo no sean utilizadas y vendidas como esclavas sexuales. Me importa que las mujeres del mundo no sean compradas y vendidas en las tratas de blancas. Me importa que las mujeres del mundo no sean asesinadas por hombres que creen que son de su posesión. Todo eso es lo que me importa sobre la igualdad entre el hombre y la mujer. Lo demás, el gesto, la palabrería; pura demagogia y espectáculo para el beneplácito de los que le dan más importancia al estandarte que a la cruda realidad diaria.

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