El Mirador

Globalización

09.03.2016 | 04:00
Miguel Galindo

Es lo que tiene la puñetera globalización. Que la economía del mundo mundial está interconectada y España siempre pierde. Pase lo que pase, donde pase y como pase, todo nos afecta. Somos gente muy sensible los españoles. Que el petróleo sube, pues la bolsa sube también pero su bolsillo se jode. Que el petróleo baja, pues la bolsa baja igual y usted también se jode, porque la prima de riesgo, no sé porqué, sube cuando su prima la bolsa baja. Y eso siempre, por un lado o por otro, afecta a nuestra cartera. Que las bolsas de China caen, pues la nuestra cae con ellas, y si usted es un ahorrador, pues se jode igualmente. Va a darse una vuelta por la oficina bancaria de su barrio y ve que sus ahorros se les han enanizado. «Es por culpa de los chinos», le suelta el director de la sucursal, por ejemplo€ Y si se mete en honduras y quiere saber más de lo que le conviene, le dirá que la bolsa china cae por culpa nuestra, porque no compramos todos los productos chinos que tendríamos que comprar, y, claro, pasa lo que pasa€

Y es verdad que la culpa es suya, pero quizá que no exactamente por eso mismo, sino más bien por todo lo contrario. Amosaver€ si usted emplea sus ahorros en fondos de inversiones chinos, a un suponer, porque le dan más perricas, de alguna forma se sujeta a sus riesgos y a sus beneficios, y si ellos no los obtienen, pues usted, como comprenderá, tampoco. Así que no hay que tirarles chinitas a los chinos. Igual pasa con los golfos de los países del Golfo, y con el precio de la gasofa€ Y también con todo lo demás.

Si usted, en vez de sacar sus cuartillos de aquí, los hubiera empleado aquí, aunque hubiera sido ayudando a un hijo, a un sobrino o al zagal de su vecina, que son buena gente, a apuntalar su negocio, quizá no le hubiera rentuado lo que le rentúan los de los petrodólares, pero hubiera ayudado a la economía local y nacional, no a la extranjera, y ahora no se vería moralmente (por puro interés, claro) obligado a apoyar producciones de fuera tras haber torpedeado a la de dentro, ni ayudar a enriquecer la ajena tras haber empobrecido la propia. Por supuesto, esto es un ejemplo sencillo a modo de parábola simple, y hasta puede que simplista, pero es para que nos demos una ligera idea. La globalización es un poco eso mismo también. Que están colonizándonos otras economías foráneas, y encima, y muchas veces, con nuestro propio dinero. Naturalmente, los que viven de esto tan requetebién, como los banqueros, los que compran y venden con el dinero de usted, no lo van a reconocer, y van a liar el lío como solo ellos saben liarlo, pero, en definitiva, así son las cosas y esto es lo que hay.

Así que ese vecino ahorrador del principio vuelve a casa, y le dice a su mujer, con el ánimo encogido, que hay una especie de grieta en Asia por donde se les ha ido lo que contaban para renovar el lavavajillas este mes. Que a ver si p´alotro pué ser€ Y ante los refunfuños de su propia, trata de hacerle comprender, según le han explicado, que si todos sacásemos lo que tenemos invertido y lo metiéramos en los calcetines bajo una buena losa, la Bolsa se iría a la mierda y sería una hecatombe económica de ´muncho cuidiao€», ¿entiendes, acha? Ya, ya, pero€ ¿y si le compramos el lavavajillas a los chinos? inquiere sigilosa, cautelosa y maliciosa, la buena mujer.

Posssí, pero también hemos de pagar el recibo de la luz que, por cierto, está contratado con una empresa española pero de capital chino€ ¡Ah! y comprar el regalo de boda del ahijao, en el Cortinglés, también con capital de los emiratos esos, así que veremos a ver si no es mejor sacar los ahorros y gastarlos directamente. Y vivir al día. Total, ¿qué más da que se los soltemos por un lado que por otro? De toas formas se lo van a quedar ellos más pronto o más tarde€ Oye, y que sea lo que Dios quiera, o Alá, o Confucio, o lo que c€ sea.

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