Breviario de mi lengua

Flechao, chá

08.03.2016 | 04:00
Flechao, chá

Condicionados por nuestra limitada capacidad de desplazamiento, siempre hemos aspirado a ir más lejos, a subir más alto y, sobre todo, a hacerlo más rápido. Seguro que en alguna ocasión hemos querido emular al ave que asciende al infinito o a la estrella fugaz que surca la oscuridad de la noche, e incluso ser los mísmísimos hijos del viento. Pero para las pequeñas tareas de la vida cotidiana no hay mejor imagen que la de la flecha para encarecer la prisa y la diligencia con que hacer las cosas: flechao caracterizará al que actúa rápido, como la flecha que sale rauda del arco tensado. Y así podemos decirle al zagal que vaya flechao a la tienda de la esquina a recoger una encomienda, o contar que el Ginés va flechao en su recién estrenada bicicleta o que Miguel Hernández canta al pájaro que desaparece flechao en su cielo. Y si aspiramos a ser finos y bien hablados podemos decir que el zagal, el Ginés y el ave hernandiana iban deflechaos; aunque no estemos del todo seguros de que los demás piensen lo mismo de nuestro supuesto buen decir.

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