Artículos de broma

Rajoy en añicos

04.03.2016 | 04:00
Rajoy en añicos

Cuando Pedro Sánchez soltó en su discurso de investidura que «hasta la peor medida de las que se incluyen en el pacto del PSOE con Ciudadanos es mejor que mantener a Mariano Rajoy en funciones» no cayó en la violencia gratuita. La afirmación es violenta y a Rajoy se le escapó la risa como golpeado en ese hueso en que el dolor se queja, ja, ja. Pero no es gratuita. A Sánchez le hace falta. Se ganó su lugar electoral en el momento del debate en que le dijo a la cara aquello tan desagradable de «usted no es decente, señor Rajoy».

Desde entonces, al líder del PP le han resquebrajado los resultados electorales con una victoria insuficiente que es suficiente derrota; la corrupción que llama desde Valencia y Madrid a su puerta de La Moncloa; los golpes recibidos desde su partido y esa inmovilidad inexplicable que le ha dejado en evidencia ante un candidato socialista que no para. Sánchez añadió esa frase cruel porque necesita a Rajoy hecho añicos para ser algo ahora o en unas próximas elecciones.

Por eso su discurso de intento de investidura fue cómo acabar con Rajoy en siete días una vez dejó sentado que, por encima de lo que llegue a ser el cambio, todo lo que no es Rajoy es cambio. A partir de ahí se puso al frente y comenzó su discurso motivacional de diálogo de máximos y pactos de mínimos, de humildad y ambición, para un Gobierno del 'bien común' (contracción de 'bien general' y 'sentido común'), 'no partidista' en el que «las diferencias entre ideologías no deben ser un problema» porque «el mestizaje enriquece» y, compre ya, no espere más, llame ahora, todo eso es posible a partir de la próxima semana. La reiteración de teletienda, llevada hasta el gag, prometía lo que Tip y Coll en los lejanos tiempos de la Constitución del 78: que la próxima semana hablaremos del Gobierno. No dijo nada de los gastos de envío.

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