El Contenedor

Arco 2016

25.02.2016 | 18:48
Arco 2016

Fin de semana para el Arte Contemporáneo en la veterana (35 ediciones) Feria internacional de Madrid (Arco) con un mercado que en la actualidad se encuentra bajo busca y captura. Parece ser que el contenido conceptual de las últimas ediciones, por lo visto, que poco nos transmitían a los partidarios de un arte eterno, ha dado paso a una mayor racionalidad en el criterio artístico. Es una buena noticia, como está de moda decir hoy. El coleccionismo inversor parece que esté de enhorabuena en este ´retroceso´ al clasicismo de las firmas solventes. El desierto que se ha pasado con la desaparición práctica del mercado del arte en España, con la bajada importantísima de las cotizaciones, puede motivar una edición de Arco muy positiva en cuanto a los resultados económicos.

Arco sigue teniendo buen cartel en su convocatoria a pesar de las dificultades de todo tipo del país anfitrión; este nuestro que pasa por convulsiones en lo social, en lo político y sobre todo en lo económico. El dinero fácil está en recesión pero a cambio el dinero sobrante y limpio, rinde mucho más en las posibles adquisiciones de esta feria que ha resistido, hasta el momento, momentos muy duros en lo creativo y en práctico de la compra-venta. Una treintena de galerías extranjeras han abierto sus stands en Ifema con sus mejores ofertas, y el público profesional y aficionado está entendiendo una dirección mejorada hacia el optimismo. Creo que se trata de una muy buena ocasión para las inversiones en arte seguro, aquel que goza de las garantías necesarias de la universalidad de sus autores. Han desaparecido, casi, los inventos imaginativos que aportaban poco más que espectáculo a la veterana feria.

Otra cosa es el estudio en Arco del comportamiento de la pintura española; la que siempre fue cabeza de serie y ahora se debate entre una representación muy disminuida y siempre dedicada a valores muy seguros. La pintura y escultura española del siglo XX ha vivido momentos brillantísimos que no se ven reflejados, con realidad, en el panorama de las galerías que lo muestran. Este injusto vaivén, sin embargo, viene bien para el cultivo de la pasión en el coleccionismo de nuestro arte del siglo XX.

En definitiva una edición sin sorpresa, menos divertida, pero más autentica y razonable; tanto para el comprador como para el simple aficionado que acude con curiosidad a mirar y ver y a tratar de entender, sin que tengan que explicárselo. Y una capacidad y mayor rentabilidad, para el dinero que hemos podido apartar de nuestras obligaciones económicas, para la adquisición del objeto artístico que nos ha emocionado.

Arco se ha puesto un poco más seria.

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