Ondas gravitacionales

¡Es el colmo, Colman!

23.02.2016 | 04:00
¡Es el colmo, Colman!

Creo, con toda sinceridad, que a muchos españoles se les han puesto los dientes largos cuando se han enterado de que Ernesto Colman, natural de Uruguay, lugar en el que le nacieron los dientes, se ha hecho multimillonario en nuestro país con cerca de cuatrocientas clínicas dentales Vitaldent. Pero no salgo de mi asombro, al leer en los periódicos que a este señor, libre de la esclavitud de dientes de ajo y dientes de embustero por su separación y mala configuración, le haya incautado la Policía la friolera de 36 coches de lujo. ¡Nada más y nada menos que 36 coches de lujo! Este individuo me deja perplejo ante tanta avaricia patológica; mucho se le alargaban los dientes para necesitar tal cantidad de vehículos de alta gama. Podría comprender que tuviera un coche de lujo para llevar a su familia o amigos los fines de semana a recorrer el mundo, podría digerir que el señor Colman dispusiese de siete coches con el fin de utilizar uno diario y no caer en la monotonía, pero no puedo imaginarme que tenga más coches que días el mes. En realidad, daría diente con diente cuando tuviera que elegir el modelo y el color del coche para saber con certeza qué ropa ponerme aunque fuera a regañadientes. ¡Ya se daría con un canto en los dientes mi amigo Pepe Orcajada, médico y odontólogo, si tuviese un solo coche de esas características antes de la llegada de su jubilación!

La inmensa mayoría de los mortales sufre cuando llega el momento de la revisión del vehículo: el cambio de neumáticos; las averías inesperadas; el seguro y el impuesto de circulación de un coche normal, lo cual provoca que te crujan y rechinen los dientes a la espera de las temibles y detestables facturas. No resulta sano enseñarle los dientes al administrativo del taller porque no tiene la culpa de que la empresa cobre 65 euros por hora de trabajo y de que el sueldo del mes se quede escaso para comer puesto que hay quienes no tienen para untar un diente y deben afrontar los pagos. ¿Alguien piensa que el protésico dental Ernesto Colman perdería los estribos ante la pavorosa factura del taller mecánico? La respuesta es muy sencilla: no. Ante todo, no debería acudir al concesionario en tantas ocasiones, ya que si un automóvil se le avería posee otros 35 para escoger. Además, muchos mecánicos se estarían a diente, pensando que el señor Colman debería arreglar su Picanto, sin menospreciar este modelo de coche, claro está.

Produce escalofríos calcular lo que este sujeto ha llegado a acumular, al margen de su flota de transporte por tierra: un avión con un valor de un millón de euros; 124 fincas urbanas; 103 fincas rústicas; un pueblo en el Valle de Arán (Lérida); un piso en Nueva York y una finca de caballos de pura sangre en Villacastín (Segovia), que se sepa. Tengo la más absoluta certeza de que, partiendo del primer antepasado que forma mi árbol genealógico hasta el año 2016, jamás hemos conseguido reunir una décima parte de la riqueza de Colman entre todos los miembros de mi familia, aun trabajando sin descanso con uñas y dientes. Sin embargo, estoy convencido de que mis parientes siempre han hecho gala del proverbio «para reír, solo se necesita el alma, y no los dientes».

No creamos por exceso de piedad que el uruguayo no tiene compañero de viaje para hincarles el diente a personas que necesitaban tener su boca en buena disposición con la finalidad de aguzar sus dientes en las necesarias comidas de cada día. El hermano gemelo del estafador Ernesto Colman es Cristóbal López, responsable de Funnydent, quien efectuó un delito de estafa, al cerrar de improviso sus nueve clínicas, situadas en Madrid y Barcelona.

Los clientes y trabajadores, afectados por las acciones de estos individuos, no solo manifestaron su indignación públicamente sin ir armados hasta los dientes, sino que, incluso, les mostraron los dientes con repugnancia a estos ladrones por dejar a tanto inocente sin las intervenciones dentales pagadas para comer bien; lucir una blanca dentadura; ocultar las oquedades en la boca con los respectivos implantes o disponer de una dentadura capaz de producir dentelladas al estilo de Luis Suárez, jugador de fútbol del Barcelona. ¡A cuántas personas les han sudado los dientes para tener una dentadura sana mediante tantos sacrificios o préstamos! Algunos manifestantes no hubieran dudado ni un ápice en quitarles los dientes con una inesperada rapidez haciendo referencia al refrán «cara sin dientes hace a los muertos vivientes», pues ambos no hubieran tenido problema económico alguno en visitar otra clínica dental ajena.

Al conocer la noticia de que tras ver las riquezas de Colman, protésico dental protagonista, muchas personas sienten una dentera difícil de explicar porque la ley no protege a los usuarios. Así, el millonario dueño de Vitaldent vulneraba, con total impunidad, el Real Decreto 1907/1996 en el que se explicita que los personajes famosos no pueden publicitar cualquier anuncio acerca de marcas de clínicas odontológicas, las cuales forman un entramado de hipermercados dentales. De entre los afortunados y afamados personajes televisivos de la información ´del corazón´, destacan, por encima de los demás, Jesús Vázquez y Jorge Javier Vázquez, quienes, sin parentesco alguno, se enriquecen con una avaricia desmedida persuadiendo a los telespectadores. El mismo Jorge Javier Vázquez, presentador traído entre dientes por una gran número de españoles, promociona una clínica de ´expertos en implantes dentales´, especialidad inexistente en el Grado de Odontología en España, con garantía de éxito desde un punto de vista comercial. Tampoco se sonrojan Justin Bieber, Rihanna, Madonna, Lady Gaga o Miley Cyrus cuando se hacen colocar dientes de oro para llamar la atención y acercarse cada vez más a la figura de Midas, rey de Frigia.

Como se acercan la Semana Santa y las Fiestas de Primavera y se empieza a tener buen diente para degustar los manjares de las celebraciones, no hablemos entre dientes y esbocemos una gran sonrisa cínica Profidén ante tales acontecimientos.

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