Palabras

Pelas para todos

14.02.2016 | 01:11
Pedro Guerrero

Mientras la gente llora sin esperanza y aumenta la vulnerabilidad de los desesperados que sobreviven gracias a Cáritas, a grupos humanos que se ocupan de los pobres o a las pensiones de sus padres y abuelos, hay otra España mafiosa y corrupta, la de la mentira instalada en el PP que, diariamente, repite y trata de asustar a este país, de meterle miedo, con el anuncio de un posible Gobierno de izquierdas que al decir de sus ministros, Interior y Exteriores, espera y desea ETA y será el Gobierno que saque a España de la coalición europea contra el yihadismo. Así habla este desesperado PP: que este sería el Gobierno de PSOE, Podemos, e IU. Y lo dice cuando el partido de la derechona, el PP, está peor que nunca, acusado en Valencia y en Madrid de financiar al PP, por poner tan sólo dos ejemplos de corrupción.

Se puede ser malo, embustero e incluso haber perdido el sentido común, pero unas declaraciones así, como las de los ministros del inefable Rajoy, son denunciables por repugnantes, y sólo pretenden provocar miedo entre la ciudadanía. Además, se trata de tapar el problema de corrupción sistemática y estructural del PP, de un partido imputado, o investigado, si les gusta más, de los cientos de personas también investigadas por el festín que ya anunció Correa, el líder de la Gurtel, hace tiempo, cuando dijo «aquí hay pelas para todos».

Diferir la comunicación, oscurecer la trama, darle luz a otras cuestiones, impregnar de miedo el proceso democrático que tenemos ahora en la elección de un nuevo Gobierno para que la gente, la ignorancia de miles de personas que cree que sin el PP, sin ese partido mafioso que nos ha llevado a la miseria y tiene en su haber los casos más potentes de corrupción de la historia de este país, es imposible sobrevivir. Además de lo anunciado, sostiene que caerá la economía y subirá el paro, y todos los males inimaginables, son de una falsedad repugnantes y van contra el PSOE y Podemos, con la inestimable ayuda de la marca blanca de la derecha, Ciudadanos.

Desde que Antonio Diéguez, diputado socialista en las Cortes Valencianas, denunció a Undargarín por ponerse un ´peaje´ de intermediario entre la Generalitat Balear y la Casa Real de 300.000 euros de sueldo han pasado mucho tiempo y muchas cosas. Ya dijo Matas que había que pagarle a este yerno de Juan Carlos I ´todo lo que pida´ (y así se le daban ´a dedo´ los negocios). Para eso pusieron también en el Gobierno a un director general de Deportes, Ballester (Pepote, el que firmaba las actas), interlocutor de la Casa Real, otro hacedor del que fue jugador de balonmano (Mata dixit: «El rey me llamó para felicitarme por el nombramiento»). En esto, todos acusan a Matas; y Matas ahora acusa al marido de la princesa Cristina. ¿A quién acusará éste? ¿Qué tiene todo esto de Baleares que ver con Bárcenas o con Madrid o con Valencia? Y descubrimos que es lo mismo, que esta corrupción está en el epicentro mismo del PP, que nace en este partido para que la gente viva del latrocinio, que aquí hay pelas para todos. ¿Y Rita Barberá? Pues que le ha dicho a quien pueda oírla que si no la tratan bien hablará. Y si habla Rita y si habla Bárcenas...

Pero esto no es grave, ni es grave que cada año hay más pobres y más exclusión infantil. Lo grave es que unos titiriteros saquen a ETA de su derrota y que el PSOE se entreviste con Podemos, porque si forma Gobierno... será el desastre nacional de cuyo final no podemos hablar porque no había nada así. Y mientras esta mafia sigue atemorizando, echando lumbre al miedo para que arda más, los conseguidores, los intermediarios y los banqueros de tarjetas llenas de dinero negro, y los otros, los vicepresidentes, los que van y vienen a los despachos de los ministros a pedir consejo a quien tiene la desfachatez de habérsele olvidado que hay un pacto de Estado sobre el terrorismo; más los que son separatistas pero tienen una de las fortunas no declaradas más grandes de entre los políticos catalanistas, los Pujol, siguen en la calle, mientras que alguien pide licencia para decir una burrada: «Si yo me entero de que mi mujer ha dado mil euros la corro a bofetadas». Y todo ocurre cuando la gente que está desesperada, ve pasar a una gentuza, que aún no ha entrado en la cárcel, con sus buenos trajes, lujosos coches y con guardaespaldas que pagamos nosotros.

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