Presupuestos generales

De mentira en mentira

14.02.2016 | 01:11
Ángel Rafael Martínez

El PSOE y el resto de grupos de la oposición han logrado que se aprueben enmiendas al propio presupuesto y muchas de las presentadas a la ley de acompañamiento. Esto ha supuesto que estos presupuestos sean más sociales, más solidarios, más municipalistas, más transparentes y más creadores de empleo. Y también menos derrochadores y menos cobijadores de cargos políticos reconvertidos en asesores de lo que no saben asesorar.

No obstante, el PSOE ha votado en contra de estos presupuestos pues la parte no enmendable los convierte en insolidarios fiscalmente y en una gran mentira. Y el mismo martes se conoció una prueba de esto último: el déficit de nuestra Comunidad autónoma se coloca en 614 millones de euros hasta noviembre, el 2,21% del PIB, el más alto de España junto con el de Cataluña. Siendo el objetivo para 2015 del 0,7%, eso supone que vamos a más que triplicar dicho objetivo. Sin embargo, los presupuestos para este año 2016 pretenden que vamos a conseguir un objetivo de déficit del 0,3% del PIB sin que se haya anunciado ningún ajuste en la Administración pública, manteniendo beneficios fiscales como los de las máquinas tragaperras y reduciendo impuestos como el de sucesiones.

La parte del cañón de la mentira presupuestaria viene por el hecho de que el presupuesto del Servicio Murciano de Salud está infradotado en entre 300 y 400 millones de euros. Sin embargo, o el Gobierno de Pedro Antonio Sánchez va a llevar a cabo un ajuste de caballo en dicho servicio (para que se hagan una idea, un ajuste de 300 millones en este servicio podría suponer el despido de miles de sus trabajadores) o simplemente piensa hacer lo que ha hecho el PP en años anteriores, cubrir ese desfase con más déficit. Nosotros hemos dejado bien claro que no queremos ningún ajuste, ni en éste ni en ningún otro servicio de nuestra Comunidad y que si el Partido Popular solo es capaz de cubrir esos gastos con déficit, pues no habrá más remedio que hacerlo. Pero el hecho es que el PP, con estos presupuestos, miente conscientemente a los murcianos y desde el PSOE no podíamos ser cómplices de esa mentira.

Sin embargo, el PP, a la mentira del presupuesto en sí, ha añadido ahora toda otra serie de mentiras para tratar de volver en contra de la oposición las enmiendas que ésta ha aprobado. Ellos, que no tienen empacho en afirmar que el presupuesto del Servicio Murciano de Salud se puede cubrir con solo 1.700 millones, acusan a la oposición de la necesidad de despidos en muchos ámbitos en virtud de ciertas enmiendas de la oposición que apenas suponen unos pocos millones.

Por haber reducido el crecimiento de las transferencias a la concertada de 8 a 5 millones dicen que habrá despidos en estos colegios; por haber reorientado el gasto del Instituto de Fomento, manteniendo el total de dinero destinado a él, dicen que tendrán que despedir a parte de su personal; por haber determinado otros criterios para repartir dinero en el sector del transporte, también dicen que habrá despidos; por haber mejorado las condiciones salariales del profesorado interino de la educación pública, que tendrán que despedir a muchos de ellos. Mentira, mentira, mentira, mentira. Si hay despidos será única y exclusivamente porque así lo habrá querido don Pedro Antonio Sánchez. Nuestras enmiendas no obligan a tal cosa y, si no piensan hacerlos en el Servicio Murciano de Salud, no tienen por qué hacerlos en ningún otro servicio que también hayan infradotado presupuestariamente.

Pero ya lo sabe, señor Lector, todos los problemas económicos que tenga nuestra Comunidad autónoma durante este año serán por culpa de las enmiendas que la oposición ha conseguido introducir en el presupuesto. Así se lo dirán desde el Gobierno regional una vez, y otra, y otra, y otra, sin descanso. Pero la realidad será que en 2016 los murcianos podrán disfrutar, gracias a esas enmiendas, de mejoras en los comedores escolares, ayudas para material escolar, servicios sanitarios mejorados en muchos municipios, mejor financiación de muchas ONGs, mejores infraestructuras, ayudas para los autónomos, para la industria del mueble, para los barrios y diputaciones, para los parados, para las universidades y la investigación, para las energías renovables, para recuperar investigadores emigrados, para el comercio, para la mujeres víctimas de violencia de género, para enfermos de Alzheimer y Parkinson. Y los empleados públicos podrán empezar a recuperar parte de lo perdido con la crisis.

Eso es lo que da miedo al PP, que la ejecución de estas enmiendas va a hacer ver a muchos miles de murcianos que otra política es posible. Y por eso quiere desacreditarlas e, incluso, no aplicarlas.

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