La balanza inmóvil

Pelos corruptos

05.02.2016 | 04:00
Pelos corruptos

Si no fuera porque no tiene pajolera gracia, es curioso en qué se han gastado algunos de los presuntos corruptos sus dineros, mejor dicho, nuestros dineros. Y no me estoy refiriendo a Taula, que anda que no tiene guasa que sea el mayor bastión de un partido concreto el que lo haga caer. Es que el enemigo siempre se encuentra dentro de casa, me dice mi amigo Evaristo.

Quien te pone a los pies de los caballos, quien te quiere mucho o te odia casi por igual, según las circunstancias coyunturales, no es el vecino de tu casa o de profesión, sino el que realmente te conoce. Vaya planchazo, cuando alabas y alabas y pones de ejemplo de honradez y buena gestión pública a determinados personajes, por los que pones la mano en el fuego, y al cabo de no mucho tiempo te tienen que cortar la mano por gangrena. Dicen los chistes de WhatsApp que el Rey (el de verdad, no el que está jubilado, pero que no vive como un jubilado) al recibir a Rajoy le preguntó «qué tal el partido, Mariano». A lo que el Presidente le contestó «muy bien, Majestad, muchas gracias, y su hermana ¿qué tal?». Seguro que ni es verdad que sucediera, ni nada que se le parezca, pero lo cierto es que la ´doctrina Botín´, que a lo mejor ni a él se le debió aplicar en su momento, no reza para la infanta. Tres magistradas y no de mucha edad, han tenido las cosas claras. Chapeau por ellas, como dirían los franchutes. El pueblo español, fuente primaria de donde emana la Justicia, no hubiese entendido lo contrario. Esto es, que el que se dedica a meter goles con el brazo izquierdo en una portería de tres de largo por dos de alto, sea el auténtico y único cerebro. Y su mujer en gananciales, creo, que solamente ocupa un alto cargo en un banco, y con varias o al menos la licenciatura de Económicas, secretaria a la vez de alguna sociedad conyugal distinta de la mencionada, no supiese nada. Eso se puede creer de alguien que no baja al garaje de su casa para saber que su marido cambia de coche, pero una persona tan educada y preparada como la hija de un Rey (jubilado) no es de recibo.

Claro que aún quedan los posibles pactos o acuerdos con la acusación porque su defensa, que casi es triple, no le va a apretar la tiara. E incluso la posible absolución si finaliza el juicio oral. Pero entretanto, se va a tener que sentar frente a un tribunal para ser juzgada. Lo cual, en mi opinión, no es tan grave como que te cacen cazando o alojando sin mucha justificación (o sí) a alguien cerca de tu morada, en palacete que es de todos, dicen.

Bueno, a lo que iba, que me disperso más que Ramonet. El juez cifra en cuarenta millones el perjuicio de la Administración en un solo contrato de Acuamed. Hasta aquí normal, ya que si cometes presuntas chorizadas ponte en el podium. Lo curioso y gracioso es que las dádivas (base del cohecho) que pagaban las constructoras a cambio de ser adjudicatarias de los concursos para Aguas de las Cuencas del Mediterráneo, para realizar pantanos y desaladoras, eran a través de viajes a Turquía, coches, trabajos para familiares y€ lo novedoso: implantes para el pelo. ¡Dios mío! qué suerte tengo de haber heredado esta mata de pelo que ,aunque blanco, aún se conserva dócil en mi cabeza. Me ahorro así que me tienten para nada, ni siquiera para la desaladora de Marina de Torrevieja, las conducciones en Mutxamel o para las tuberías de riego en Lorca.

Lo dicho, gracias a la Genética, a no haberme creído nunca que soy dueño de un cortijo público y, por supuesto€ por no haberme casado con un jugador de balonmano.

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