Estelas en la mar

Let's dance

03.02.2016 | 04:00
Let's dance

Recapitulemos. Rajoy, que ´ha ganado´ las elecciones, no quiere presentarse a la investidura. Pedro Sánchez, a quien sin ganarlas le podrían salir las cuentas, sí quiere pero, con un partido dividido, lo tiene complicado. Iglesias, que se propone como vicepresidente de Sánchez, llega al matrimonio con una hipoteca bajo el brazo (el referéndum) imposible de saldar. Y Rivera, desde el centro ilusorio, mira a un lado y a otro, y lo único que constata es que, en este tablero endiablado, pinta más bien poco.

Esta primera fase ha sido el tiempo del ´no´. Y hasta se comprende. Los requiebros del PP al PSOE para formar la gran coalición que ´salve´ a España, y de paso a Rajoy y al PP, han caído en saco roto. «Un no es un no», le ha dicho Sánchez al líder de la derecha. Tirarse al precipicio es lo último. Rajoy tampoco se ha andado con rodeos. Ha declinado la oferta del rey de someterse a la investidura. O lo que es lo mismo, le ha dicho ´no´ en sus morros. Lo diga el reglamento o lo pida el rey, a nadie le apetece subirse al estrado del Congreso para someterse al escarnio parlamentario, y menos a un Rajoy acostumbrado a la mayoría absoluta y al plasma.

Así que Felipe de Borbón ha tenido que llamar a una nueva ronda de conversaciones. Y ahora vendrá el tiempo del ´sí´. Es verdad que han acudido los mismos y le han dicho lo mismo, pero autodescartado Rajoy, y por lo tanto inhabilitado, salvo sorpresa, tendrá que proponerle a Sánchez la formación del nuevo Gobierno. Aritméticamente caben tres gobiernos: PP-PSOE (completado por Ciudadanos); PSOE-Podemos-IU (con la abstención y complicidad de otros) y PSOE-Podemos-Ciudadanos (sin nadie más).

Cualquiera de ellos, como se aprecia, pasa por el PSOE. El primero, con Rajoy al frente, hay que descartarlo. Por si faltaba algo para el duro, le acaban de explotar en las manos el caso Acuamed y la Operación Taula. Con altos cargos ministeriales y toda la cúpula valenciana del PP imputados, se sigue completando el inabarcable mapa de la corrupción ´popular´. Montar tramas destinadas a saquear las arcas públicas para enriquecer a allegados y financiar ilegalmente el partido, mediante comisiones y blanqueo de capital, no ha sido, a la vista de los datos que se conocen, cosa de unos pocos en el PP, sino un mal generalizado sobre el que ha sustentado su acción política. Que pierda, por lo tanto, Rajoy toda esperanza de ser el próximo presidente de Gobierno.

A Sánchez, por el contrario, casi le salen los números. Aunque tenga que hacerse alguna trampa al solitario. Hay base para un Gobierno progresista, con un programa de propuestas destinadas a revertir la situación social del país, que regeneren la vida política, luchen contra la corrupción o fomenten el empleo. Todo pasa, sin embargo, por que se desactive el referéndum catalán. Podemos tendrá que arreglárselas para desprenderse de un lastre que, hoy por hoy, obstaculiza su acceso al Gobierno. Aun así, entre tanto veto cruzado, tampoco será fácil. Se necesitan abstenciones y complicidades poco edificantes.

Viene ahora el tiempo de la ´negociación´. Let´s dance no es la mejor canción del desaparecido David Bowie, pero sí una de las más populares (yo sigo prefiriendo Space Oddity y Five years). Bailar es realizar movimientos acompasados y eso es lo que los electores le han pedido a los partidos. Y que lo hagan agarrados. Que se mezclen y se ´contaminen´ (como en la canción). Ella Baila Sola es un grupo del pasado. Ahora toca buscar acuerdos, entendimiento, articular nuevas coreografías, ensayar nuevos pasos, experimentar nuevos ritmos. Iceta ha sido el precursor. O lo intentan, o iremos a nuevas elecciones. Pero, ¿quién las quiere?

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