Punto de vista

Los sueños fantasiosos de Rajoy

25.01.2016 | 04:00
Los sueños fantasiosos de Rajoy

Con los políticos del bipartidismo un compendio de la mediocridad imperante en la vida sociopolítica nacional? Ahora invocan, hipócritamente, generosidad y altura de miras para formar un futuro Gobierno, para un efectivo consenso de concordia nacional, con sentido común y sentido del Estado. Y viene muy acertadamente al actual debate una frase del escritor escocés J. Arbuthnot sobre la mentira política: «Es el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables con un buen fin».

En general, el bipartidismo y sus allegados han hecho muy poca autocrítica, practican mucho ombliguismo, sin apenas ninguna generosidad política. Los dirigentes de Podemos y de IU, critican duramente al PP, PSOE y C's, por negarles la representación en la composición de la mesa del Congreso a los cuatro grupos parlamentarios. Pablo Iglesias acusa a Pedro Sánchez de que eso es falta de voluntad política y no imperativo legal o jurídico. Según la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, «existe una nueva realidad social salida de las elecciones; una realidad plurinacional que exige ser reconocida». Y ahora el nuevo Congreso constituido se parece más a la sociedad española: «No es ya el coto privado de unos cuantos». Por ejemplo, el 15M y las 'mareas 'ciudadanas', hasta hace bien poco insultadas, reprimidas, acusadas de miles de 'pecados', están ahora representando a los españoles en los asientos del Congreso. Y lo hacen ante el estupor de la vieja política, que se rasga las vestiduras y monta 'circos políticos-mediáticos'.

El bipartidismo con la bisagra de Ciudadanos muy hambrientos éstos por alcanzar privilegios se dedican ahora a lanzar soflamas soberanistas, arman mucho ruido mediático, ignorando las verdaderas necesidades de los españoles y las razones del voto del cambio. Todas esas falacias, como las exageradas declaraciones acerca del postureo de Podemos en el inicio de la legislatura en el Congreso, es ver la paja en ojos ajenos y no apreciar la viga en los suyos.

La casta se pone nerviosa, atemorizada de que este nuevo Parlamento le quite sus 'poderes y manipulaciones'. Por eso aumentan los deleznables prejuicios clasistas, muy rancios, contra militantes de Podemos. Y sin embargo, pasa desapercibido que ocupa sillón parlamentario un más que presunto corrupto, Gómez de la Serna. Obvian también que se sientan junto a ellos políticos que mienten, o comisionistas que están implicados en negocios con el poder político. Particularmente deleznables fueron las declaraciones de la pepera Celia Villalobos sobre las rastas podemitas y los piojos. O las sandeces de los periodistas, Pilar Cernuda y Salvador Sostres, sobre las pintas, estéticas y olores de los podemitas. ¿Quiénes atufan realmente, moralmente? ¿Estuvieron los dos gacetilleros en el Congreso olisqueando? ¿O solo se olieron ella y él?

Por todo esto, Mariano Rajoy, presidente en funciones y no sabemos claramente si amortizado ya se empeña y lo sueña continuamente con eso de la Gran Coalición (PP, PSOE, C's), por el bien de España y de los españoles. Tanto lo repite se le ve hablando solo por los pasillos de Moncloa clamándola una y otra vez, que se cree patológicamente esa disparatada fantasía. Y eso que Pedro Sánchez se la ha quitado de la cabeza hasta diez veces: «Una alianza nuestra con el PP es un gran fraude para los españoles». Esta alianza tripartita no le disgusta tanto a Rivera, C's, que está como loco por pillar sillones, poder, figurar, pactar... por el bien de la España soberana. ¿Pero qué bien de España pretenden? ¿Por qué esa es la coalición más conveniente y las otras opciones no lo son? El PP barre, y mucho, para casa. Insisten en que solo lo suyo es bueno, es lo más conveniente. Sus deseos fantásticos, dicen que los aprueban la CE, los acreedores de nuestra deuda, los grandes bancos, las empresas del Ibex 35... Gran falacia del PP, que se queja que la estabilidad de España requiere rápidamente firmar ese pacto tripartito. Si la cosa corre tanta prisa a las economías neoliberales, y si el PP no es capaz de formar gobierno estable, que permita, como marcan las leyes, el paso a la oposición. El PSOE estaría en su derecho de intentarlo cuanto antes. La explicaciones de la bondad de la ensoñación de esa Gran Coalición de Rajoy solo es satisfactoria a los peperos y a los ansiosos del C's a los que ahora hemos visto su verdadera cara.

Sánchez y el PSOE deben dejar de mirar hacia la derecha de una puñetera vez y no ser cómplices de los desmanes y atropellos peperos y de las presiones del neoliberalismo económico. Que intenten un pacto de estabilidad progresista. PSOE, Podemos e IU, más allá de otras apetencias, han promovido en sus programas electorales lo fundamental y lo que verdaderamente interesa a la gente. Si esto es así ¿por qué no se produce acuerdo para gobernar, qué explicación pueden dar? Un Gobierno de izquierdas es posible y deseable, y es lo que toca, viendo las quimeras gubernamentales de Rajoy. Antes o después, cuanto antes mejor, si no hay posibilidad de pacto en la izquierda adiós Pedro Sánchez, nuevas elecciones y punto.

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