Opinando entre lobos

Follones por todas partes

17.01.2016 | 04:00
José Hernández Mondéjar

Pues sí, mis queridos lectores que sufrís mis letras; como diría mi prima Loli, hay follones por todas partes.

La constitución del pleno del Congreso de los Diputados me recordó a mi infancia, cuando mi madre, Angelina, me llevaba al cine apodado popularmente como ´El tomate´, junto al museo Salzillo. Proyectaban dos películas con descanso de 15 minutos, que se aprovechaba para merendar bocatas, tortillas, incluso algún sopón de conejo frito con pimientos y tomate. Durante la proyección de las películas el ruido de las pipas no cesaba, interrumpiéndose varias veces por las carcajadas del público al escucharse buenos eructos y trombones, vamos, que los ´rebuznos´ y ´pedorretas´ eran bien sonoras. Corrían los años 50.

Al Congreso de los Diputados sólo le faltaron los bocatas, los ´fritongos´, alguna suelta de efluvio gaseoso con ruido -porque por lo bajini siempre ha estado- y el clásico vendedor gritando mano en alto «agua, pipas, empanadillas, barquillos€», porque por lo demás tuvo de todo.

Follones por Cataluña, donde se rasgan las vestiduras por un juramento, así como si un juramento fuese algo material o costase dinero. Si a todos los que juran en falso por esto o aquello les saliese un buen grano anal, me parece que media población mundial no podría sentarse.

Jurar es una palabra protocolaria y formal, que si luego la incumples no pasa nada, y si no me creen ahí nos tienen a generaciones enteras de españoles que le juramos fidelidad, lealtad y derramar nuestra sangre por la bandera española con el águila con ´viva Franco´ incluido y ya ven€, todos podemos sentarnos.

La educación, corrección y cumplimiento de unos formalismos legales, no están reñidas con las reivindicaciones, pero no es el caso de algunos, que sólo buscan la notoriedad pública ante sus votantes sin pensar que son muchos más los que no les han votado.

Los independentistas piden respeto para sus ideas pero desprecian a los que no las comparten.

Follones por la Región de Murcia, ¡uf!, están que se matan. Ahora que tenemos un buen gobierno regional, los peperos de Pedro Antonio Sánchez andan acojonados por las tenebrosas sombras de lo que hicieron, «sé lo que hicisteis en el Auditorio».

Los socialistas en caída libre, con un Pedro Sánchez ayudando a los independentistas catalanes a formar grupo en el Senado -¿a cambio de qué?-, que hace que aún se hunda más el partido de González Tovar, si eso es posible. Así no es de extrañar que sus propios compañeros le estén preparando un golpe de partido para quitarlo€, ¿a cual de ellos?..., ¡a los dos!

Ciudadanos en alza, con un Miguel Sánchez que va cogiendo oficio€, esperemos que siga su evolución positiva y no la cague. Y los de Podemos muy bien, sensibles y fieles a su línea. Por Murcia han moderado su extremismo y eso, que es bueno para ellos, es malo para los socialistas porque les van a comer el poco terreno que les queda, y eso no es bueno para nadie. Oscar Urralburu sabe jugar bien con las formas y los tiempos, sabe que hay cosas que no tiene mas remedio que prometerle a la parroquia, pero también sabe lo que es posible cumplir y lo que no. Su objetivo lo tiene bien claro: comerse al PSOE, y en ello está. Todo son follones, ¿verdad?

En Cartagena tampoco nos libramos. Entre construcciones irregulares y el nacimiento de la futura provincia, que de momento la llaman comarca, estamos ´enfollonaos´.

Los de Podemos pidiendo que el Gobierno no le de trato de favor al concejal Aznar€, ni a Espejo, por supuesto. Quieren que asuman las responsabilidades por obras presuntamente irregulares en sus casas, como ciudadanos y como políticos. Por un lado, si las obras no son legalizables que se haga lo que haya que hacer y por otro, inexcusablemente, deben dimitir voluntariamente de sus cargos de concejal de Seguridad y de portavoz de la oposición, para no perjudicar a sus respectivos partidos ni al gobierno de Pepe López, que ¡para una vez que tenemos un buen alcalde!..., ¡jó!..., siempre hay uno que la caga.

Ser el que manda en la policía y tener un hilillo marrón en los calzoncillos, no es el mejor ejemplo para exigir que los policías vayan denunciando a los pobres que hacen pequeñas obras o reformas en sus casas. Es que ni es ético ni es moral.

Otro follón que está servido es el de la independencia cartagenera. Esto ya no hay quien lo pare. ¡Ojo!, no se piensen que los que piden la provincia de Cartagena son cuatro ´mataos´ que hay por ahí, no, se equivocarían. Son un grupo muy fuerte y nutrido de ciudadanos en los que hay de todos los estratos sociales y, de manera altruista, dedican su tiempo, esfuerzo y dinero al servicio de los intereses de todos los ciudadanos de la comarca natural de ésta parte de la geografía murciana.

Cuando la razón asiste a la gente sencilla de un pueblo y la reivindicación es de justicia, no hay caudillos pimentoneros ni intereses de organizaciones empresariales murcianas que puedan evitar que el tiempo les haga justicia.

Con alcaldes valientes y de buen saber hacer, como Pedro López, Antonio J. García, Antonio León y mi héroe de Cavite Pepe López, la provincia está mucho más cerca y el follón está servido.

Así que€, follones por todas partes€ Lo malo, es que somos los de siempre los que nos los tragamos.

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