Dos veces breve

Teología de andar por casa

08.01.2016 | 04:00
Teología de andar por casa

Como dijo Franco al rato de que ETA hiciera saltar por los aires a Carrero Blanco, «no hay mal que por bien no venga». El yihadismo es un mal absoluto, pero en ese preciso campo de lo absoluto tiene la ventaja de haber hecho bueno al dios de los cristianos, incluso para el ateo, o sobre todo para éste. Ratifica esta idea lo que ha dicho un reclutador de yihadistas, para quien es su dios (Alá) quién en realidad los llama, o sea que el reclutador sería sólo un burócrata responsable del alistamiento. El dios de los cristianos resulta, así, al menos por comparación, muy poco intervencionista, y de este modo los cristianos se hacen menos intervencionistas a su imagen y semejanza, con lo cual se abre el campo de la conciencia personal y del sentido común. Por lo mismo, el ateo cristiano puede hacer su vidilla, algo que es muy de agradecer, pues bastante castigo tiene ya con no ir al cielo.

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