Amor a presión

¿Y tú qué clase de pobre eres?

06.01.2016 | 00:14
¿Y tú qué clase de pobre eres?

El clima está ayudando a esa parte, cada vez más amplia, de la murcianía que padece pobreza energética, pero nada garantiza que los termómetros bajen en la cuesta de enero y el dichoso sintagma vuelva a aparecer en todas las conversaciones, junto al nombre del ministro Soria y algunos de sus parientes cercanos. Mientras, podemos trabajar el tema de la pobreza infantil, muy socorrido en esta época de juguetes. Entremedias, si Évole le dedica un Salvados, también está lo de la pobreza emancipatoria, que viene a querer decir que la chavalada de menos de 35 no tiene ni para una fianza de alquiler. Y de ahí se puede enlazar con la pobreza habitacional „ocho desahucios al día en esta Región suya de ustedes y mía„, y ya hemos cruzado España saltando de pobreza en pobreza sin tener que tocar en momento alguno el suelo.
Y es que mira uno alrededor „y hacia el futuro, y más allá„ y no ve otra cosa que no sean diferentes modalidades de pobreza. Se avecinan, gracias a la tozuda labor de tres ministros dimitidos con honores, algunas más: la pobreza educativa y cultural, la sanitaria y la contraceptiva, como en los tiempos en que España tenía excelentes colegios, clínicas y viajes a Londres para quien se los pudiera pagar, y abundantes ajo y agua para todos los demás. Se habla también de pobreza medioambiental, causada por el paso de ese caballo de Atila de la burbuja ladrillera por la Nación Rotonda. Un álbum habría que agenciarse, para pegarlas todas.

¿Es necesaria tanta entomología de la pobreza? ¿Tiene cada especie una solución diferente, y cambiando a Soria „por ejemplo„ por otro rapaz se acabaría con la pobreza energética? ¿Es la apertura de los comedores escolares en vacaciones la bicoca contra la pobreza infantil, o más bien solo un paliativo imprescindible pero insuficiente? ¿Bajando el IVA cultural nos libramos para siempre de las barreras de clase entre la gente y las artes? Como ocurre con la división en izquierdas de la izquierda, la segmentación de la pobreza en modalidades es una operación de genio maligno que tiene como objetivo impedirnos diagnosticar nuestro sistema económico y proponer tratamientos. Los niños pobres no roen los huesos del faisán que acaban de comerse sus padres, sabe usted. La abuela que se retrasa con el recibo de Iberdrola no pasa la noche en la ópera. Quienes firman „tras pelear con el banco durante años„ una dación en pago no lo celebran por ahí. Unos y otros padecen la misma pobreza y necesitan lo mismo: trabajo digno, prestaciones sociales públicas y derechos humanos. A ver para cuándo un programa sobre esto, Jordi Évole. Te prometo que lo petas, campeón.

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