Pensando en voz alta

¡No cabe un tonto más!

04.01.2016 | 04:00
¡No cabe un tonto más!

Somos muchos, por evidencias contrastadas, los que opinamos que en España no cabe un tonto más. Por tonto me refiero a aquellas personas, hombre o mujer, que suponiéndole una alta formación y posición, de vez en cuando, se lanza a opinar? mejor a pontificar sobre cuestiones varias. Lo malo es que al abrir la boca el sol se oscurece y grandes nubarrones se ciernen sobre los simples mortales que no osamos, o no sabemos, opinar como ellos.

Hay tontos de todo estilo y pelaje, los hay en todos los estamentos y administraciones y eso es lo peligroso ya que tienen formas y maneras de influir, por su posición, en los demás. Lo peor de todo es que se creen en posesión de la verdad absoluta? desconociendo que la verdad absoluta no existe. ¿Qué lleva al tonto a atreverse a aseverar? ¿No piensa que hará el ridículo? Evidentemente no, ya que no está entre sus cualidades el pensamiento. Por desgracia para nosotros día sí y día no nos topamos de frente con multitud de verborrea barata.

Ejemplos tenemos muchos pero por la posición de quien lo ha dicho me voy a centrar en un par de ellos. Ambos salidos de bocas de dos autoridades eclesiásticas. Un obispo, no ha mucho, afirma: «Hay que quitarle el voto a las mujeres, porque últimamente piensan por su cuenta». Grave es pensar en despojar a la mujer del derecho al voto, pero más grave es la razón esgrimida? «piensan por su cuenta», «?últimamente piensan por su cuenta» ¿Acaso anteriormente pensaban a pedales, alguien pedaleaba y ellas pensaban? ¡Vaya gilipollez! Este señor es tonto o es tonto. ¿El siguiente paso cuál será? ¿Dejarlas encerradas para que sus opiniones no se hagan visibles? Señor mío, la mujer ha pensado siempre, ¿no le han informado sus asesores? Señor obispo, gracias a eso usted puede ¡¿opinar?! Gracias a que una mujer, supongo, pensó por su cuenta parirlo. Si hubiese pensado no hacerlo, usted no podría contaminar el aire con esa polución salida de su boca. No se, se me hace muy difícil pensar que dieta gastronómica lleva a alguien a creerse el hijo de 'la polla roja' y ser el único en tener derecho al voto. En fin, me imagino que en el pecado lleva la penitencia.

El segundo ejemplo, este vomitado hace un tiempo, también proviene de la mente de un clérigo, siento no acordarme de su rango. Dijo, perdón, vomitó: «Los hijos subnormales son frutos de los pecados de los padres», más o menos. Pregunto: ¿hay alguna competición para ver quien se proclama más tonto entre los tontos? Veamos? ¿Lo piensa antes o después de comer? ¿En qué momento exacto del día la neurona defeca la gilipollez de turno? ¿Dónde se han formado? ¿Qué leen? ¿Quiénes los asesoran? ¿No someten a juicio de terceros lo que van a decir? Yo, en mi desconocimiento, en mi ignorancia, creía que el 'ser distinto' era consecuencia de alteraciones cromosómicas y por ende del ADN. Pero claro, ¿quién soy yo? Dirán que un don nadie. Por eso me hago una pregunta, yo mísero ignoro, ¿qué persiguen con esas afirmaciones? ¿Qué quieren conseguir? Me gustaría que alguien con autoridad me respondiese. Quien opina así de los hijos 'diferentes' tiene mucho que perdonar a sus padres, ya que debieron de pecar mucho; y así ha salido: distinto, diferente, con alguna que otra capacidad rebajada; pero sin punto de comparación con la grandeza de mente y de corazón de aquellos en quien piensa cuando vomita la indignidad hecha verbo. De verdad, háganselo mirar. Hoy día hay especialistas en cuestiones de cabeza que hacen maravillas. Algunas más hay: en vez de Reyes Magos, proponen? Reinas Magas. Campeonato, para niños, de recogidas de colillas? No es broma. Sólo pido a todos aquellos que desde cualquier pulpito o medio puedan hacer, crear, estado de opinión se tienten la ropa o tomen un antiemético antes de pronunciar palabras que matan más que muchas armas.

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