Estelas en la mar

Rajoy no tiene quien lo invista

23.12.2015 | 04:00
Rajoy no tiene quien lo invista

Finalmente ha ocurrido lo que unos esperaban y otros temían: que la actual ley electoral viniera a salvar al bipartidismo de una debacle en toda regla. Con otra ley electoral que hiciera lo que debe hacer cualquier ley, esto es, ´justicia política´, el escenario adverso al que se enfrentan hoy PP y PSOE habría adquirido tintes catastróficos. ¿En qué cabeza cabe, por ejemplo, que un partido nacional (pongamos IU), con cerca de un millón de votos, obtenga dos diputados, y que otro (digamos el PP), con siete millones de sufragios, no saque catorce, como cabría esperar, sino 123? Esto, se mire por donde se mire, no hay sistema electoral democrático que lo aguante, por muy constitucional que sea. Vale esta ´disfunción´, también, para el parlamento de Cataluña, donde el bloque independentista goza de una holgada mayoría absoluta pese a no haber obtenido la mayoría de votos emitidos.

Salvados los muebles, falta por saber ahora si los grandes (cada vez más pequeños) salvarán también la casa. Los números son los que son y dejan poco margen para combinaciones creíbles y sostenibles. Es verdad que Ciudadanos ya se ha ´entregado´ al PP de Rajoy para que pueda gobernar, pero en este escenario endiablado no basta con la suma de ambos para articular una mayoría. Nacido para sustituir a la derecha ´vieja y rancia´, el partido de Rivera corre el serio peligro de convertirse en su puntal más sólido. Y por lo que parece, el único.

No lo tiene mejor el PSOE, porque ésta ya no es la España de los 80 o 90, ni tampoco Portugal. A diferencia del país vecino, aquí sí hay unos independentistas que en su día (como autonomistas) fueron su bisagra y ahora serían su ´puntilla´. Cualquier tentación de Sánchez, Iglesias o Garzón, de sumar a ERC, con la que pueden coincidir en políticas sociales, sería el mejor ´ascensor para el cadalso´ que podrían tomar.

¿Qué queda entonces? ¿La gran coalición? Eso, en las filas socialistas, como la bicha, ni nombrarla. Y más con Rajoy al frente. Sería su otro camino a la perdición. El PP no le hace ascos, es verdad, pero por la sencilla razón de que, al ser el partido más votado, llegado el caso, le correspondería a él liderarla, y le mantendría, aunque con menos poder, en el poder. Habría que ver lo que haría la derecha si fuera a la inversa. Sea como sea, una coalición del PSOE con el PP, con Rajoy o sin Rajoy, dejaría a Podemos como jefe de la oposición y lo auparía a ser hegemónico en la izquierda.

Si alguien pensaba que con las elecciones del 20D acabaría, por fin, la campaña electoral que empezó hace dos años, que se vaya desengañando. Las semanas y meses que vienen serán una continuación de las anteriores. Con una diferencia: que la ficción de los sondeos es ahora una cruda realidad. Y con un agravante: que lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible.

¿Se abrirán paso, entonces, las elecciones anticipadas frente al impasse al que estamos abocados? No sería descartable. La cuestión es quién, aparte de Podemos, las quiere. Nada garantiza, además, que el sudoku que salga de ellas sea más fácil de resolver.

Coda murciana. Y del PP y el PSOE de la Región, qué decir. Pues que el primero es un enfermo que, pese a los miles achaques que en asuntos de corrupción y nefasta gestión presenta, sigue teniendo una mala salud de hierro. Teodoro García lo ve, de hecho, como «un referente nacional para el PP». Para un PP, le ha faltado decir, que se desmorona. El PSRM, por su parte, ha pasado de una situación ´estacionaria´, en la que lleva años, a un estado ´crítico´. Pero al tratarse de una enfermedad crónica, da la impresión de que sus militantes se han acostumbrado a convivir con ella. Su ´líder´, Tovar, se muestra ´insatisfecho´ con los resultados, pero no ve motivos para dimitir. Como médico que es, no descarta poder mantener al partido en estado vegetativo algunos años más.

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