Redondillas

El voto por descarte

18.12.2015 | 20:59
El voto por descarte

En el recuento electoral no es aplicable la justificación dialéctica del profesor Tierno Galván, tras las elecciones constituyentes de junio de 1977, cuando dijo que los votos del PSP, que no fueron muchos, eran de mayor calidad. Este domingo cuando se abran las urnas todas las papeletas válidas sólo suman uno y al que los votantes les den, que D´Hont les aplique su reglamento.

Otra cosa distinta es como introducen los ciudadanos los sobres. Un sociólogo conocido lleva años haciendo un proyecto de catálogo y está al borde de tirar la tolla porque dice que los motivos son ilimitados. El abanico podría incluir desde los más idealistas a los pragmáticos, de aquellos que lo hacen con ilusión y esperanza hasta los que acuden con los ojos cerrados y la nariz tapada. De los exhibicionistas, con la papeleta fuera del sobre, hasta los clandestinos o solitarios que lo hacen por correo o acuden a las mesas a las horas de menos presencia para intentar pasar desapercibidos. La forma más habitual es concurrir en compañía de parientes o de amigos. El sociólogo asegura que incluso se sigue manteniendo un modelo aparentemente desfasado, la familia numerosa que acude primero a la misa dominical y después va a ejercer la responsabilidad ciudadana del sufragio, y que en algunos casos el patriarca reparte a las puertas del colegio electoral los respectivos sobres: unos con los votos y otro con la ´asignación dominical´ para los hijos que, por los estudios o por culpa de la crisis, no disponen de ingresos propios.

En estos comicios, al margen de las singularidades para el catálogo interminable del sociólogo, existe una modalidad que puede marcar diferencias cuando se abran las urnas en la noche del domingo. No me refiero al recurrente sufragio oculto o vergonzante, sino al voto por descarte. Los hijos de unos amigos, que se mueven en torno a los treinta años, me comentaban algunas conclusiones de las conversaciones entre los compañeros de su pandilla. La práctica totalidad tenía claro que iba a votar, aunque salvo alguna excepción aún no tenían del todo definida la opción política. Y también había alta coincidencia en los descartes, con los dos pilares del bipartidismo de protagonistas al castigo fijo; los matices diferenciales para el premio estaban sobre las dos formaciones emergentes. Tienen claro que el domingo van a ir a las urnas y que posiblemente la opción que apoyen sea más por descarte que por ilusión. Y esas papeletas podrían establecer diferencias.

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