El disputado Mondéjar

Pablo Iglesias

15.12.2015 | 01:31
Pablo Iglesias

añana viene Pablo Iglesias, el de la coleta. Sin ánimo de ofender a nadie, lleva el pelo largo como Jesucristo en su día que, sin duda alguna, hoy también se lo recogería en forma de coleta. Rememoren la película Rey de reyes y verán el enorme parecido con el actor. Pero no solo tiene esa similitud con Cristo Jesús, como le llama el nuevo cura de los Paules que sustituyó al mejor sacerdote que ha tenido la diócesis Cartagenera, el padre Felipe. Ambos son parecidos en su faceta de revolucionarios de su tiempo, queriendo cambiar las cosas que les rodean en beneficio de los más desfavorecidos. Se diría que mayoritariamente a Pablito lo apoyan los necesitados de este tiempo, los inconformistas, los revolucionarios, los desempleados, los cansados de sufrir las injusticias sociales, los marginados... pero, al igual que al de hace 2000 años, también lo apoyan y le reconocen lo que hace los que están empleados, los que no sufren injusticias, los que no están marginados y los conservadores-liberales. A ambos le une, con dos milenios de diferencia, una sensibilidad por y para los demás.

Sí, ya sé que unos dirán que al antiguo le movió la salvación de las almas y al moderno sólo el bienestar palpable, pero no es así; al de entonces le movió el ser humano tanto como al de ahora. Los dos del pelo largo, uno suelto y el otro con coleta, están unidos por un mismo sueño: el prójimo. Pablo es un personaje que ha marcado este tiempo y que pasará a los anales de la historia española, ya lo verán.

Todos los españoles a quienes nos ha tocado vivir este tiempo con este personaje, que será histórico, jamás podremos pagarle la aportación queha hecho a la regeneración de la vida política y por ende a la sociedad. Pablo ha despertado al pueblo, ha conseguido elevar la voz de los que no tenían ni voz, ha sacado a la palestra las miserias de un sistema político ranciero de dos partidos que se estaban repartiendo el pastel a costa de joder al pueblo con total insensibilidad, menos en periodo electoral. Pablo ha aportado más a la democracia de nuestro país que todos los políticos juntos de estos últimos veinte años y gracias a él la clase política se está regenerando. Y es que la poca vergüenza ya traspasaba todos los hedores, y aunque sigue atufando, ya empieza a correr el aire fresco por los apestados rincones de los partidos políticos.

Pero, sintiéndolo mucho, una cosa es lo que ha hecho y predica, como su homólogo predicador de hace veinte siglos, y otra es que sus ideas sirvan para gobernar en un mundo tan complejo y universal como el actual. Malo será que Pablito no saque unos buenos resultados, pero peor va a ser que saque los suficientes para gobernar.

Creo que este joven político está en su punto justo? metiéndole caña a los gobernantes en defensa de los mas desfavorecidos? pero de gobernar? ¡no, por Jesucristo! que terminamos todos los españoles, como antaño los cristianos, crucificados.

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