¿Saben ya a quién van a votar?

13.12.2015 | 18:28
¿Saben ya a quién van a votar?

Queda poco tiempo. Buenos días. ¿Cómo llevan ustedes el tema de las elecciones? ¿Saben ya a qué partido van a votar? ¿Saben, al menos, al que no van a votar de ninguna manera? ¿Tradicional o emergente? ¿Líder guapito de cara, o feo para perro? ¿Impoluto en el vestir o ´desastrao´? No me gustaría meterles presión, pero les queda una semana para decidirse.

Por ciclos. Un hombre de unos sesenta años almuerza en un bar con una mujer. Están tomando un plato de fiambre de cerdo variado: morcón, tocino, chorizo y, para desengrasar, unos trozos de queso. Beben vino. Él dice: «Mira, yo me muevo entre los setenta y cinco kilos y los ochenta. En cuanto llego a los ochenta y uno, hago quince días de dieta fuerte y vuelvo a los setenta y cinco. Entonces me pongo a comer lo que me apetece, y vuelta a empezar».

Belén. Mañana, lunes, comenzaré a montar el belén de Cajamurcia, en la calle Almudena, junto a la Gran Vía de Murcia. Cuento con el mismo equipo de siempre: floristas jardineros, albañiles, electricistas, técnicos de sonido, etc, a los que coordino. Llevamos diecisiete años haciéndolo y ya es una tradición en la ciudad. La verdad es que es un trabajo duro, porque es muy grande la superficie que usamos, y, además, lo hacemos en el suelo para que esté a la altura de la vista de los niños. Pero merece la pena. Da muchas satisfacciones, sobre todo, el ver a las miles de personas que lo visitan cada día.

Defecto gordo. Una chica joven, hablando con otras, en una cafetería: «Es guapo y tiene un buen culo, pero no tiene conversación, tía».

Cocina. El otro día, iba por la calle y un señor que pasaba por allí y al que no conozco, me dijo: «Haga usted el favor de volver a poner en los ´apuntes´ alguna receta de cocina, como hacía antes. A mí me gustaba leerlas y he preparado varias. Es que yo soy bastante cocinillas, como usted». Le doy las gracias y le respondo: «Es que ahora solo hago cocina tradicional: cocido con albóndigas, calamares rellenos, arroces, guisos y potajes, etc., y esas recetas las sabe todo el mundo. Me he dejado de experimentos», le respondo. «Además, cuando viene mi familia a comer, como somos veinte, hay que hacer algo que valga para todos, niños y mayores, y no puedo complicarme la vida», añado.

Manjar. Ya hay chanquete en el mercado. Algo caro, pero está tan bueno. En tortilla, al ajillo, en un revuelto con unos espárragos verdes o con setas. Algo especial, oiga. Creo que voy a comprar y lo voy a congelar para Navidad, que estará más caro aún.

Equivocación. Menuda metida de pata la de Ciudadanos con lo de la violencia de género en su programa. Ya sé que sus adversarios políticos han aprovechado la cosa para machacarlos, pero lo cierto es que igualar el concepto de violencia de los hombres a las mujeres con el de las mujeres a los hombres es una barbaridad. Véanse las estadísticas. Es que no se le ocurre ni al que asó la manteca.

Gran problema. Lo del agua se está poniendo fatal. No llueve, ni aquí, ni en el centro de España, están los embalses vacíos por todas partes y los trasvases corren un peligro enorme, esta vez justificados, porque apenas hay nada que trasvasar. A ver si ahora que tenemos toda la tecnología, toda la infraestructura, toda la sabiduría de nuestros agricultores, la cosa productiva y exportadora se va a ir a hacer puñetas porque no hay agua en ninguna parte. Bueno, hay en el Norte, pero esa se tira al mar.

No te hagas ilusiones. Un hombre joven habla por el móvil, mientras camina, por la calle: «Voy para allá, pero, oye, que estoy muerto, que llevo todo un día horrible de trabajo y estoy cansadísimo».

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