Nosotros, el pueblo

El documento obliga

13.12.2015 | 00:31
El documento obliga

El fin de semana pasado se celebraron en el auditorio el Batel las jornadas 'Cartagena: Cultura y municipio. Hacia una nueva estrategia cultural', organizadas por la concejalía de Cultura del ayuntamiento de Cartagena. Yo estuve presente, al igual que otros tantos actores, artistas, creadores y agentes culturales procedentes de asociaciones, colectivos, entidades, empresas, y ciudadanía en general, hasta aglutinar en torno a unas quinientas personas. El objetivo fue «colocar la cultura en el corazón del trabajo municipal con el concurso de toda la sociedad».

Cada comisión de trabajo, de las once creadas para la ocasión, expuso sus conclusiones de viva voz y en un plenario en el que la ilusión, las ganas de proponer y de hacer fueron la tónica general. La Corporación municipal ha iniciado un proceso que concluirá en noviembre de 2016 con la aprobación, si procede, del Documento Final del Plan de Cultura, por el pleno del Ayuntamiento, que tendrá una vigencia presunta de diez años.

De todas las conclusiones a las que se llegaron, me gustaría destacar una de ellas por considerarla la más significativa de todas y no porque la propusiéramos nosotros desde la comisión de trabajo de folclore, etnografía y artesanía, sino porque es estrictamente necesaria para que el Documento Final del Plan de Cultura se cumpla y no quede en aguas de borrajas.

Consideramos que para salvaguardar la voluntad popular y el interés general, así como del mismo modo para no hacer perder el tiempo a los asistentes, se debe establecer en el propio plan un mecanismo de control al poder público, que sirva para que funcione de manera incontrastable. Los mecanismos de control pueden ser muy diversos; por ejemplo, se podría conceder un plazo de dos o tres años al cumplimiento de las conclusiones y en caso de no cumplirse un porcentaje determinado y/o determinable de las mismas, que se verificarían por un fedatario público. El concejal de Cultura tendría que convocar una rueda de prensa explicando las causas y en consecuencia poniendo su cargo a disposición de quien corresponda.

Por último, subrayar que el nuevo gobierno de la ciudad ha decidido «abrir un gran debate público sobre la situación de la cultura en Cartagena y sobre las líneas de trabajo que hemos de desarrollar entre todos en el futuro», lo cual me parece una decisión acertada, pero de alto riesgo, puesto que corren el peligro de deslegitimarse ellos solos si definitivamente no cumplen lo pactado y el documento queda en una carta a los Reyes Magos.

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