Chispazos

De prisa

02.12.2015 | 04:00
Juan Guillamón

Ayer pasé por delante del aulario del campus de La Merced. Hace un montón de años, cuando entré en la Universidad recién salido del Bachillerato, yo ya era mayor, un hombre. Eso creí. Ayer lo que vi, sentados en las escalinatas y hablando de sus cosas, entre apuntes, tabletas y celulares varios, era un montón de niños y niñas ya algo creciditos. La percepción de las cosas que nos rodean depende del modo de ver asociado a la respectiva edad de cada uno. Es la relatividad del tiempo. Para un zagal de 21 años, un tercio de su vida se reduce a 7, mientras que para un señor de 60 es de 20 años. Por eso es que, según avanzamos en edad, parece que la vida discurre más deprisa. Para este caso, tres veces más veloz.

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