El Mirador

Patrias

02.12.2015 | 04:00
Miguel Galindo

No sé si ha sido a Trueba a quién se ha crucificado por decir en su discurso de concesión de uno premio que él no consideraba a España ninguna patria€ o algo así. Tampoco sé si el premio se lo daban por valía profesional o por ser español, claro€ Pero, bueno, ahora pueden hacer igual conmigo al otro lado de la cruz, que está libre y sin ocupar, y hay que ahorrar gastos. Yo creo que este hombre soltó su sinceridad sin tener ocasión de matizar ni oportunidad de explicarse. Lo espontáneo casi nunca es bien recibido, porque cada cual lo apaña a sus propios lentes, cuando no a su propio interés. Un servidor, al menos, va a intentar razonarlo aquí, y luego cada cual que siga golpeando en mis clavos o no, pero, eso sí, los que no quieran saber más nada pueden dejar de leer en este mismo punto, y los que sí, pueden seguir leyendo.

Decía mi admirado Miguel Gila que la patria es un invento de los poderosos para que la gente sencilla diera su vida y su sangre por los intereses de esos mismos poderosos. Desgraciadamente, es un axioma cierto que casi siempre se cumple. Se podrán admitir razones históricas y culturales, naturalmente válidas, aunque se sabe que la historia se manipula, se falsea, o incluso se inventa, para lograr tales fines. La patria, según mi opinión y experiencia personal, claro, es solo una conjunción de intereses. Un mal menor. Pero nada más que eso. Y cuanto más pequeña y reducida sea esa patria, más ruín y mezquina puede llegar a serlo. Ahí tenemos el caso de los nacionalismos, sin ir más lejos.

No es que ellos sean más patriotas que el resto „lo son según su visión„, es que son igual de patrioteros que ese mismo resto.

Pero, joer, tú juraste bandera en su día, se me puede oponer como razonamiento€¿lógico? Y sí, lo hice, pero por imperativo legal, y dejémoslo ahí. Un juramento impuesto no tiene validez moral alguna, entre otras cosas y casos. Mi patria son mis amigos, mi familia y mis convencimientos y aún y así sigue siendo un concepto oscuro y esquivo. Para mí, el reino ideal de la patria está en los sentimientos, no en ninguna estructura nacional, mucho menos nacionalista€ Sé que debo integrarme en alguna estructura social y comunitaria para poder tener identidad, que no entidad, y obtener servicios de supervivencia (previo oportuno pago de su importe, naturalmente) vía impuestos. Pero es meramente material, incluso puede ser coyuntural, y, por mera practicidad, cuando no necesidad. Y en eso, la prefiero cuanto más grande y poderosa, mejor. Como unos EE UU de Europa, por ejemplo, con su unión fiscal y política. A la vista está las ventajas de unos y las desventajas de los otros. Pero no considero patria al agujero enfermizo, la conejera, la corrala, el aldeanismo€ ni valores patrios el pelo de la dehesa que solo sirve para engordar cofines ajenos.

A las patrias se les deben más guerras, daños, desastres y derramamiento de sangre que ventajas han traído. Otra cosa es cómo lo han vendido en los libros de historia. Y los tributos de muertes, luchas y miserias que se han utilizado como tinta para escribir páginas gloriosas que solo han servido para defender intereses de regias familias, de dudosos gobernantes, o€ como en la actualidad, podridos intereses financieros. Un señor siempre necesitará siervos que le sirvan y un señor superior al que servir. Y no hay siervos si a estos no se les dota de una patria. Este ha sido el principio hasta ahora para alcanzar determinados fines€ Yo, al igual que muchos, o pocos, no sé, que lo piensan así pero lo callan, puedo entenderlo, puedo incluso aceptarlo, pero no puedo sentirlo, y, por lo tanto, tampoco puedo sentirme convencido.

La patria, para mí al menos, es el medio que unos pocos utilizan para conseguir lo que desean de unos muchos. Puede ser el mío un concepto desprovisto de heroísmo, de romanticismo, de patriotismo€ pero también de patrioterismo, que es lo que en realidad anida en ese nido. La patria es también un arma peligrosa que se usa para diversas finalidades egoístas y escondidas, como banderín de enganche. La patria sirve casi siempre a intereses espurios. La patria es un barco manejado por almirantes y servido por marineros. La patria es, y puede ser, eso y muchas cosas más€
Patria es una palabra inventada del latín páter, y raíz de potestad, poder, patriarca, patricio€ y su significado siempre es el propio interés. Por eso, y, si me lo permiten, remedando a mi tocayo Unamuno, cualquier patria me puede someter, pero ninguna me puede convencer€

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