Tribuna Política

Trabajadores autónomos, de la magia a lo real

29.10.2015 | 04:00
Andrés Pedreño

Muy pocas veces se habla de las condiciones reales de vida de los trabajadores autónomos. Lo real de este colectivo ha quedado desplazado por lo ideológico. Así todos esos cánticos de ´la magia de emprender´, ´las aventuras de el emprendedor´ y similares. Se trata de apuntalar una noción profundamente ideológica del ´emprendedor´, en el que se nos viene a decir que en la actual crisis del empleo, «si estas sin trabajo, no te preocupes, aprovecha las oportunidades, emprende, haz de ti mismo un emprendedor, ponte las pilas y conviértete en pro-activo». De tal forma que los parados o los precarios serían aquellos poco activos o pasivos, que no aprovechan las oportunidades. Si leen a los ideólogos económicos del PP o de Ciudadanos, encontrarán ese programa de hacer del ´emprendedor´ el sujeto neoliberal por excelencia.

Podemos quiere hablar de lo real, de lo que afecta realmente al colectivo de los trabajadores autónomos. Pues bajo ´la magia´, esta la realidad de un colectivo cuyas necesidades y problemas requieren de nuestra atención. En reciente Pleno de la Asamblea Regional tuvimos la oportunidad de empezar a debatir sobre las condiciones reales de estos trabajadores. Desde hace treinta años se vienen repitiendo tantos tópicos en la política hacia este colectivo que hemos de empezar a plantearnos algunos cambios. Por ello, cuando desde Podemos hemos propuesto un programa de medidas de apoyo y rescate a los trabajadores autónomos, se ha basado en los siguientes desplazamientos:

1. De las actuaciones puntuales a las actuaciones planificadas e integrales. Proponemos un programa que intervenga no sólo en el terreno de las bonificaciones fiscales o en de la seguridad social, sino que de forma transversal atienda también al crédito, las ayudas y la participación de capital, la cooperación institucional. Esto, por supuesto, requiere de actuaciones integradas que involucren a las competencias de las tres Administraciones: estatal, autonómica y municipal. De esta forma hablaremos de cuestiones de las que normalmente no se habla, por ejemplo del crédito (en este sentido, desde Podemos propusimos ya en nuestro programa electoral la dotación de un crédito vía Instituto de Crédito Regional que afecte a creación de pymes y nuevos proyectos empresariales (relacionados con el sector industrial o I+D+i), rediseñando el concepto y concesión de esos créditos y con una dotación mínima de veinte millones de euros).

2. De la cultura de las subvenciones a la cultura de las inversiones. Desde hace treinta años estamos instalados en una política de empleo de la subvención que es necesario superar. ¿Porqué no inversión en lugar de subvención? Pues mediante la creación de un modelo de ayudas que supere el actual marco de subvenciones y que prime la inversión de la Comunidad Autónoma en empresas sin limitación cuantitativa pero que se materialice en capital a fin de poder recuperarlo una vez la empresa esté en funcionamiento.

3. De la visión recaudatoria mediante las licencias de actividad a una visión de cooperación y asesoramiento. Desde Podemos defendemos la modificación del tratamiento de las licencias de actividad y de inscripción de establecimientos a fin de que los técnicos de Sanidad, Turismo, Industria o Medio Ambiente se conviertan en asesores de los autónomos previamente al inicio de actividad y que no constriñan su participación a la mera labor policial. Las labores de asesoramiento deberán incluir la visita a los establecimientos y la fijación de pautas que favorezca la posterior inscripción en sus registros o la concesión de las licencias y permisos en el ámbito de sus competencias y todo ello con carácter previo al inicio de actividad y con tiempos de tramitación preestablecidos y que respeten las necesidades de la iniciativa empresarial.

También proponemos elaborar un catálogo de actividades de emprendimiento prioritario para fortalecer el tejido empresarial murciano, en especial actividades medioambientales, turismo, industria agroalimentaria y aquellas otras que impliquen el uso de una fuerza intensiva de trabajo, a fin de favorecer a las mismas con la elaboración de oficio de estudios de impacto ambiental, ayuda a la concesión de licencias, confección de estudios de mercado e incluso participación mediante aportación de capital en aquellos proyectos valorados de importancia estratégica. Al mismo tiempo, hemos de implementar un plan de desarrollo y mercado para cooperativas o sociedades profesionales integradas por grupos de técnicos y profesionales asociados (ingenieros, arquitectos, informáticos, artistas...) a fin de que puedan ofertar servicios e incluso internacionalizar esa oferta evitando así su migración.

4. De una gestión de los tiempos burocratizada a la agilidad administrativa. Para ello es necesario el establecimiento generalizado de trámites online mediante el sistema de firma digital que reduzca los tiempos de tramitación de los expedientes.

5. Del tratamiento uniformizador del colectivo de autónomos a la óptica del rescate ciudadano de aquellos que lo necesiten. El colectivo de trabajadores autónomos es muy heterogéneo y diverso. No lo podemos considerar desde las políticas como una realidad uniforme. De hecho muchos de estos pequeños empresarios pasan periodos de mucha vulnerabilidad y también la crisis les ha afectado enormemente. Desde Podemos proponemos medidas de rescate ciudadano:

En primer lugar, respecto a la regulación de las bonificaciones para autónomos, debe mantenerse la bonificación no tanto por períodos objetivos sino en función de las pérdidas y ganancias que el autónomo tenga como resultado de su actividad. Podría establecerse el abono de 50 euros mensuales de cuota de autónomos mientas la facturación sea inferior al salario mínimo interprofesional (esto es, 9.086 euros anuales aproximadamente), y progresivamente ir subiendo la cuota en función de la facturación con unos mínimos en función del tiempo que se ha permanecido de alta para evitar el fraude (por ejemplo, a partir de tres o cuatro años se abona una cuota mínima más elevada).

En segundo lugar, una menor tributación en IRPF en los primeros años de inicio de actividades. Podría considerarse una reducción sobre rendimientos de actividades económicas del 40% que permitiera la capitalización de esos rendimientos exentos a fin de potenciar nuevas inversiones o contrataciones de trabajadores.

En tercer lugar, aprobar una rebaja del IVA a aquellas actividades que vieron subir el mismo en trece puntos porcentuales, en especial las actividades relativas a peluquería, servicios veterinarios y servicios incluidos en el denominado ´IVA cultural´ (servicios ténicos facturados a productoras, entradas de cine y teatro).

En cuarto lugar, establecer un subsidio de desempleo de 600 euros mensuales por un período mínimo de 24 meses para aquellos autónomos que hayan estado en alta ininterrumpida al menos diez años y cesen en la actividad.

En definitiva, con estas medidas, y otras que se requerirán, podemos establecer una mejora sustancial de las condiciones reales de vida de los autónomos y emprendedores. Menos apelar a la magia, y más atender a la realidad de este colectivo crucial en la economía de nuestras regiones.

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