Buenos Días

Embajadores de Cartagena

29.10.2015 | 04:00
María Jesús Galindo

No soy guía turística, pero tengo que confesar que mi corazón sonríe por dentro cuando al atravesar la plaza del Ayuntamiento de Cartagena, algún turista despistado –de esos que van con el plano en la mano– me para y pregunta: «Por favor, el Teatro Romano». A veces incluso lo balbucean en inglés y, pese a mis limitaciones, consigo indicarles el camino y explicarles dónde deben dirigirse si sólo quieren ver el yacimiento o si desean ver el Museo Romano y acabar en la parte alta del graderio de Augusto. Otros me preguntan dónde pueden tapear o degustar un buen caldero porque deseos hay para todos los gustos. Dice el refrán, pese a que me duele reconocerlo: «Compra un cartagenero por lo que vale y véndelo por lo que aparenta». En muchos casos –no siempre– la triste realidad es que esta máxima se cumple, aunque en el caso del patrimonio de esta trimilenaria ciudad que tenemos en la Región, faltaría a la verdad si dijera que los cartageneros nos sentimos orgullosos cuando nos preguntan dónde está tal yacimiento o dónde puedo encontrar tal cosa. Sí es cierto, es que si queremos somos los mejores embajadores de nuestra tierra.

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