El Contenedor

La línea 61

25.10.2015 | 04:00
Juan Bautista Sanz

No creo que haya que ser y estar demasiado documentado en urbanismo para conocer de las necesidades de servicios de los ciudadanos que habitan determinados núcleos urbanos. La configuración de Murcia capital, rodeada de un multiplicado número de pedanías, en su mayoría extensas y no muy próximas al centro; la necesidad política de entender la igualdad de derechos entre los ciudadanos que viven en los diferentes núcleos, más allá o más acá, en esa dispersión, también preciosa, que tiene a la huerta por el escenario acogedor de la convivencia. La descentralización necesaria. La clave es esa, todos los habitantes del municipio han de tener unos servicios públicos equivalentes y que acerquen a los usuarios al mayor bienestar posible, habiten y vivan donde lo hagan.

Se sabe a ciencia cierta, porque los hombres de lo números y la aritmética son los primeros llamados en cualquier proyecto, que hay soluciones absolutamente imprescindibles que resultan deficitarias y que éstas han de ser compensadas con aquellas que resultan en cuantía, rentables. Por el bien común.

Quiero referirme, como ejemplo de lo que digo, a la injusta supresión de la línea 61 de los autobuses urbanos „en una reestructuración en la responsabilidad de la prestación del servicio„ que dejó a Aljucer, entre otras viviendas diseminadas, fuera de la comunicación con la capital y, en el otro extremo, con la residencia sanitaria Virgen de la Arrixaca, de tal modo que los usuarios para llegar a uno u otro destino han de andar, en algunos casos hasta kilómetros, para alcanzar la línea 26 que transcurre por un vial alejado de los núcleos más habitados. Los vecinos que acuden a la Arrixaca no son, precisamente, los que mayor facilidad tienen en su movilidad. En esa supresión, que han reclamado los perjudicados frente al Ayuntamiento en manifestaciones legales, cortando vías y carreteras para llamar la atención del problema, ha habido una falta esencial de sensibilidad de la autoridad municipal sobre los habitantes de las pedanías, repito, con los mismos derechos ciudadanos que los demás, e igualdad de obligaciones tributarias.

Tal vez en una ciudad como Murcia, una de las grandes capitales españolas, un caso como el de la Línea 61 pueda entenderse como un problema menor. No lo es, y yo acudo, desde aquí, a la atención necesaria por el nuevo equipo de gobierno municipal, a su intervención positiva en la necesidad de cubrir el trazado con el autobús urbano. Ese servició existió a satisfacción y desapareció por una decisión administrativa absolutamente nefasta y hasta caprichosa. Las ciudades deben ser cada día mejores y más cómodas, caminar hacia adelante y no ir perdiendo servicios públicos necesarios en el camino. A quién corresponda y con urgencia.

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