Al paso

El día de la hispanidad

16.10.2015 | 04:00
El día de la hispanidad

E sta semana se ha celebrado el 12 de octubre, la Fiesta Nacional de España, llamado también Día de la Hispanidad y festivo también en EE UU. Este día se conmemora la llegada el 12 de octubre de 1492 de la expedición capitaneada por Cristóbal Colón a la isla Guanahaní, en el archipiélago de las Bahamas, suponiendo el primer contacto entre los continentes europeo y americano. El día 12 de octubre no se celebra la masacre sucedida durante la conquista de América, las violaciones, las amputaciones, las torturas, la guerra, sino la unión sucedida después con el paso del tiempo. Evidentemente, la conquista de América no se produjo a base de besos, como ninguna conquista a lo largo de la historia. Tampoco el imperio azteca dominó la zona central de Mesoamérica „México, Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras, Nicaragua y Costa Rica– gracias a sus preciosas sonrisas. Juzgar los acontecimientos de siglos pasados con parámetros actuales es digno solo de estúpidos o manipuladores, cualidades muy peligrosas cuando se juntan en una persona.

Sobre el Día de la Hispanidad, la incalificable alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, manifestó a través de Twitter su rechazo a la celebración de la Fiesta Nacional de España, que para ella supone la exaltación de un genocidio. «Vergüenza de estado aquel q celebra un genocidio, y encima con un desfile militar q cuesta 800mil €». Por su parte, el gran intelectual y alcalde de Cádiz, José María González, conocido como Kichi, también escribió en contra de la Fiesta Nacional: «Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar». Está claro que personas como estas son las que hacen que España sea tan ridícula y que uno tenga que avergonzarse de ser español.

Este tipo de comentarios en contra de la Historia son muy típicos en aquellos que les gusta refocilarse en la simpleza y en la demagogia populista. Evidentemente, la invasión de América, de ser hoy en día, sería vergonzosa, escandalosa, repugnante, incluso un genocidio, pero hace casi seis siglos aquel era el proceder habitual. Cualquier imperialismo es expansionista y violento por definición y nuestro gran imperio en ese sentido no era ni mejor ni peor que ningún otro. Nadie se atrevería a sentir vergüenza por el gran Alejandro Magno, ni por Gengis Khan, ni por Napoleón, ni por Julio César. Nadie, excepto un español, sentiría vergüenza pos sus grandes imperios en épocas pasadas. Conquistar América, con su extensión y su multitud de tribus, no fue tarea fácil, y no se utilizaron técnicas suaves para imponerse y mantener el poder.

Porque, a pesar de lo que puedan decir algunos ignorantes, la parte religiosa en la conquista de América fue ridícula y secundaria; lo importante de América no eran las almas; eran las riquezas.

Cuando pienso en Latinoamérica siento una profunda cercanía. De no ser por la conquista, para mí los latinoamericanos serían como los esquimales. Latinoamérica ha sido origen de la inmigración española, y España es origen de la inmigración latinoamericana. Nuestras dos historias están unidas a través de un mismo idioma. Borges, García Márquez, Carlos Gardel y miles de personalidades más son el reflejo de una hermandad cuyo origen „nadie lo niega„ fue sangriento, pero que con el tiempo ha supuesto la unión de dos hermanos. Eso, y no otra cosa, es lo que se celebra y debe celebrarse.

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