Artículos de broma

Codicia y colitis

30.09.2015 | 04:00
Codicia y colitis

Once millones de vehículos del grupo Volkswagen tienen motores diesel que van contaminando cuarenta veces más de lo que la empresa certifica. No es por una avería chapuza sino por la finura virguera de un software diseñado para engañar al software que mide las emisiones. La pluralidad informativa del software no para de crecer. Del mismo modo que a la información se añade contrainformación para neutralizarla, al software se le puede añadir malware con igual fin. Lo que pasa con los medios de comunicación tóxicos sucede también con los medios de contaminación. El tubo de escape tiene su propia oficina de prensa que da su versión de los hechos.

Esta variedad de malware (software malicioso) era conocida desde 2007. Desde 2010, la UE sabía que esos motores contaminaban más de lo declarado. El Gobierno alemán estaba enterado desde el pasado julio. La Agencia de Protección Medioambiental estadounidense, que funcionó con un reprís de motor de gasolina, lo denunció hace siete días y los ha dejado atrás a todos. «La hemos cagado por completo», declaró el jefe de Volkswagen en EE UU con lenguaje propio de un tubo de escape. Han manchado más si se hubiesen cagado por completo pero no es la mierda en la atmósfera la razón del lamento, sino que les hayan pillado en tránsito intestinal. La explicación que se da a esta incontinencia de gases tóxicos y aguas mayores no es la colitis sino la codicia. Hay más acuerdo sobre lo que tiene de enfermedad la colitis que sobre la anormalidad dañosa de la codicia.

El liberalismo considera la codicia un motor para seguir avanzando sin sistema de frenado, de ahí que vaya cometiendo atropellos y que, cada cierto tiempo, se salga de la carretera dando vueltas de campana. Volkswagen, que tenía la fama de la ingeniería perfecta, ha creado una metáfora exacta: la codicia es un motor diesel que contamina cuarenta veces más de lo permitido.

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