Verderías

Caminando hacia el sol

25.09.2015 | 04:00
Herminio Picazo

Está siendo potente la campaña de ANPIER que han llamado El Camino del Sol. Para quien no lo sepa, ANPIER son las siglas de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica, y la campaña, con la que colabora Greenpeace, consiste en una exposición itinerante sobre el modelo energético español y sus posibilidades de cambio que está recorriendo las principales capitales españolas „Murcia recientemente„ con un autobús informativo destinado a difundir información y ofrecer actividades divulgativas sobre la energía solar.

Probablemente sea esta la movilización social y sectorial en favor de las energías renovables más ambiciosa de las todas las que se han realizado en España. O al menos los efectos comunicativos de esta campaña están resultando de lo más potente que hasta ahora se ha conocido, involucrando a ciudadanos, activistas, personalidades del mundo de la cultura, autoridades y políticos en las diferentes Comunidades Autónomas.

Lo que El Camino del Sol está dejando claro es que es urgente en todas partes impulsar una transición rápida hacia un nuevo modelo energético basado en el uso de las tecnologías renovables. En pleno siglo XXI, con la conciencia generalizada sobre los peligros del cambio climático y los nuevos modos de entender la economía descentralizada, es evidente que las energías renovables son un pilar esencial de un verdadero desarrollo económico sostenible que deje atrás las servidumbres del viejo orden energético, centrado en las tecnologías fósiles y la producción nuclear.

Caminar hacia el sol implica no ponerle palos en las ruedas, vía precios y vía normativa, al inmenso esfuerzo emprendedor que miles de pequeños productores, y también algunos grandes, están desarrollando para limpiar, descentralizar y acercar la producción de energía al propio territorio. Implicaría también „o debería implicar„ ofrecer a los productores renovables seguridad jurídica para sus esfuerzos e inversiones. Caminar hacia el sol debería ser tener claro que la economía baja en carbono es la única posible de cara al futuro, y que las normas, los esquemas empresariales, las redes y los sistemas de distribución tienen que ponerse ya al servicio de un significativo incremento de los porcentajes en que el sistema eléctrico español se nutre de las energías renovables.

El camino a recorrer es perfectamente posible. Corresponde creérselo y hacerlo una realidad de corto plazo. Saber que en las formas de consecución de la energía nos jugamos nuestro propio futuro, que devendrá incierto si seguimos dependiendo completamente de recursos que son peligrosos, como la energía nuclear, o finitos, como el carbón, el gas o el petróleo.

En noviembre, por la misma época en que en París se producirá la trascendente Cumbre del Clima, la campaña El Camino del Sol terminará con unas jornadas internacionales en Madrid a la que asistirán las principales asociaciones del sector de las energías renovables de la Unión Europea. El título de esas jornadas resume bien el espíritu de transición energética que muchos deseamos: Hacia un Nuevo Modelo en el Viejo Continente.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine